Wednesday, September 09, 2009









Vamos a escribir un tuit. Vamos a volver a esta plasticidad. Vamos a ganar experiencia. Vamos a ganar plasticidad. Vamos a volver a la experiencia. Vamos.







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Friday, September 04, 2009



Descubro que- tal vez sea que el tema de las ficciones vs. ______ hace que el miedo, dolor, toxicidad, no sea una cuestión de entrar a distinguir entre la blue pill vs. la red pill o de esa misma imposibilidad, no por completo indolora, sino más bien, en el switch whtvr dentro de esa combinación, perder algo de vitalidad con la pérdida. Hipotéticamente ocurriéseme lo que ya me ocurrió
(perder bookmarks, refundirlos, olvidarlos, ¿perderlos? el caché, ¿"todo"?) ok. por un gegen die wand de golpe, pero bien coherente; y que entonces, consecuentemente, por un segundo entre 1 mississippi, 2 mississippi, 3 riquitiquis, 4 riquitiquis entonces olvidar, hasta olvidar, hasta olvidar y olvidar... y oh-no: nunca poder volver a un nivel de abstracción o de delirio vital responsable. Ni suficiente, tal vez. Una pérdida real, una cuestión de buscar lo tangible sin ponerle ni una palabra, un silencio muerto, un tono monocorde sin vida, no de esos que han perdido el mismo nivel de amor como han ganado voz, o fuerza, mucho menos uno al que no le tiemble la voz por decir la verdad. Sólo uno que se olvidó, que contando perdió la memoria, que ha cambiado de país por quedarse en el mismo, un delirio muerto y además sin fantasmas, uno que no responda nada. Hasta llegar el día en que ha olvidado por completo que alguna vez fue capaz de contar un chiste que no fuera a su familia, los domingos.


oh no.voilà

Wednesday, September 02, 2009


*He pensado un montón el tema. Sí. Movimientos del pensamiento muy inesperados y maravillosos. Esta cuestión de hacer dialogar la reflexión distancia/cercanía simbólica con la de la violencia ha sido, si no esclarecedor, un punto de reflexión real y fresco, abierto, lleno de oxígeno para cuestionar mi propia relación y papel en todo esto. De acuerdo con eso y en adelante, después del click, se sintió algo de redención (y no, nunca encuentro otra palabra). Todo eso es millones de veces más serio.

A
yer este click en la reflexión sobre la distancia/cercanía y la violencia, bajo una rápidísima pero nunca descuidada mirada, que aún no comprendo del todo, generó toda una serie de ideas casi de redención que más tarde, durante el sueño, me llevaría una vez más a la sorpresa pero sobre todo, a la sensación de tener entre manos un poco de gelatina sin sabor, porque este aburrimiento parecía un truinfo pero las ansias por no despertar ante el desencantamiento fueron sospechosas.

Pero en fin. Lo que sucede es lo siguente: esta idea motora de cambios y extrañamientos y nuevas distancias ante el objeto nudo, este repentinamente revelado tornillo, tuerquín, herradurilla de mental blow-ness que logró potenciar millones de airdrawndaggers, (¡por fin! ¡por fin! ¡por fin!) se manifestó en el sueño como todo símbolo gurú digno de tarea y se manifestó, claro, a través de mi deseo exponiéndome a la realidad, a que despertarse es una de las partes clave.


Mi sueño reconstructor de los hechos del día deconstruyó al objeto, y seamos honestos, por ahí no pasó la historia, pero llegó a transformarlo maravillosamente en un hombre aburridor, particular, lleno del sabor de mis almuerzos de la semana. Mi cabeza entonces le entregó toda una serie de gestos, tonos al hablar y temáticas de lo que yo, al parecer, ocultamente creería equivalen a aquellos de los que hoy en día podría él ser cuerpo. Me explico. Me he presentado a un objeto blah, sin sabor, aburrido, pero perfecta-men-te verosímil. Soy talentosísima.

Todas estas características asumidas seguramente de esos pequeños momentos de mental blow más rápidos de lo normal, esos en donde una pestaña bajo el ojo del otro te molesta y llevas largo rato mirándola pero no sabes qué es, y todos sus derivados, registrados pero no del todo importantes y tal vez sí, muchísimo menos estéticamente maravillosos que la pestaña, esas características supongo relativamente aleatorias y raptadas de señores y señoras que pueden o no ser un bombón en cuanto a grados de pliegues y aperturas y algo, y las motas,
esos puntos random o desacertados posiblemente despojados de amor que capturan pero no te dicen, esos productores de millones de mental blows diarios, retendidamente inimaginables, pero todas lo suficientemente convincentes como para pertenecerle a una misma persona, a esa persona y a una persona cualquiera, no fue solamente lo que me conquistó del sueño. Creo que se trata más que nada, de experimentar un nivel de distancia y aburrimiento no lo suficientemente importantes como para aburrirme lo suficiente. Nada. Lo ví con un nivel de blahness difícilmente atribuible a su historia, condicionamientos y afectos asociados, pero tremendamente real, y abiertos a su posibilidad.

Y entonces poco antes de despertar, me preguntaba, textualmente y en cuestión de segundos y de imágenes sobre-entendidas y a lo inside joke, cómo hacer para importar "esta edición" del sujeto/objeto a la realidad. Además de todo como si fuera un fanzine: plano, plano literalmente pla-no. Una foto, bonita, pero al fin y al cabo plana, sin cuerpo, un manuscrito que editar, un plan de negocios y marketing, una inversión que se duda y pregunta ¿eres publicable? Y dice, sí. Sí. Eres un objeto publicable, por favor, déjame traerte, te dejaré ser así de gelatinesco y transparente durante toda la vida. Y si alguien quiere decirlo, puede. Claro, claro que dudamos y sospechamos de si eso de pedir a gritos el fanzine no hablará de lo problemático que en realidad será importar estas ediciones blah del sujeto/objeto a la realidad. Sin embargo, me divierte y me compensa las dudas porque me maravilla:

a) La creación de artículos ridículos y perturbadores a la hora de soñar con sujetos indeseados (ya alguna vez vestí a algún antiguo amante con mocasines de fomi naranja y borlas de lana verdes).

b) La compleja pero bien integrada creación de atributos para avatares humanos como gestos, expresiones, muletillas, etc. para dar con una posible y muy acertada actualización de personajes que en realidad no queremos ver.

c) Las muy particulares preguntas y consideraciones durante el sueño tantas veces algo despiadadas y cargadas de un tono burlesco sólo comprensible y habitable a la mañana siguiente y sin embargo, tan coherentes y muchas veces serias y actuales a la hora de traer a colación los placeres de los cotidianos mental blows instantáneos integrados a miradas interdisciplinarias de mi campo profesional.

Todo esto para convencerme de lo maravilloso que es dialogar con esas cosillas que tú y yo sabemos que están pero no vemos, claro, urdimbre gelatinosa. No querer despertar de un sueño verdaderamente patético, eso es nuevo. ¡Por fin! a ratos lo demás es sencillamente empalagoso. Dame más gelatina light, por favor.




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