Friday, November 23, 2007
Thursday, November 22, 2007
"Moving, moving since creation.For ever the winds blow, for ever the waters move,
not for one moment since creation have they been still."
Hoy
Suena a viaje. Suena a irse lejos. Suena mejor, a que no estoy acá. Sabe también. Y hace frío, pero acalora. Acalora el frío. Hace sudar como la fiebre y sólo tensa las fibras.
Sólo a veces algo es acogedor: una cobija bien puesta, una buena comida, que no dé asco, pero que no sólo sepa bien, que no sólo se vea bien, porque he descubierto que eso es bien banal. Interesados por el sabor y las formas, como las comidas que nadie come, son las ideas que nadie piensa, de esas que dan asco. Esas sí sirve comerlas, pero a veces llegan también a dar fiebres y fríos, y esa incólume tensión de fibras. Acá no sirve una comida que dé asco, ya de por sí existe la tensión de fibras (será por haber pensado demasiado). Necesitamos una comida que sea como un tomate cherry caliente, tibio, limpio, caliente, caliente pero que no queme, que sólo esté a la temperatura adecuada. Como un sueño que recuerde la infancia. Una buena comida que recuerde al niño, una que sea por fin ese algo que sólo a veces es acogedor, aún en su ausencia.
Pero suena a viaje.
Suena a irse lejos.
Suena mejor, a que no estoy acá.
Sabe también.
Suena a irse lejos.
Suena mejor, a que no estoy acá.
Sabe también.
Se toca con los dedos que ya no hay vínculos vigentes. Silencio. Y luego esos contados momentos. Será que ya no soy, que entonces propiamente soy y todo es lo que alcanzó a ser. Y yo misma lo he visto sin verlo: no me reconozco entonces en ningún rostro, ningún sabor, ningún olor. Sólo lo que toco y saboreo en esos momentos breves. Y sólo lo que me rodea cobra sentido cuando noto que lo pierde. Será que ya no poseo nada. Será que ahora ya entonces todo es mío. Así es: todo. Hasta el cansancio me cansé. Y hasta el cansancio se vació. Todo, cuando ya no lo deseo, cuando ya la intención y su objetivo disparejo me atravesó. Soy como la gran aproximación, veo el espacio vacío que nadie ve, y no sé porqué lo veo, porque el cuadro es claro en que el lugar que representa carece de presencias humanas. No hay nadie: sin nadie, es un campo a la tarde. Es un lugar, pero nadie lo ve. Y está en su ocaso. Entonces los árboles se visten de noche y pintan el cielo en negativo, pero también en vacío, con ramas que simulan brazos de algo que se opone a lo que traza, como la dualidad de lo que a la luz se descubre pero en otro lugar oculta, que sustenta al cielo como cristales amarillos pálidos, del color de la nostalgia que no tiene un recuerdo al cual acudir. Nada parece tener contacto con una gota de clorofila. Los charcos, agua en el piso que atestigua el paso de una tormenta y de un viejo, joven en su obrar, lejano al niño extasiado, ahora charco, ajeno a su fin. Los charcos repiten la luz, se acercan al cielo clausurante.
Y sólo puedo pensar que el vértigo es el síntoma del abismo. Que se manifiesta en la involuntad. Que se manifiesta en el silencio. En la cercana depuración ya vacía en su intención porque hecha certeza no conserva, simplemente está sola frente al abismo de lo inconmensurable comprendido.
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Thursday, November 15, 2007
comprensión que da luces y opaca
a) Porque nunca nada funciona del todo, porque siempre tengo miedo de antes o después o de si quizás, porque ya viste cómo es esta señora de los cojines y que recuerda una camisa naranja. De cualquier forma, ya no le tiene tanto miedo, y eso, ahora, es por lo que teme.
b) Entonces veo las tramas en el dibujo y han aparecido con la facilidad desesperada que han buscado durante tanto tiempo: cada línea abriéndose al infinito, dando por alguna razón silente sentido a lo que saca. En fricción con el papel dá alguna versión de la realidad que esta vez logra mayor verosimilitud y se eleva por encima de las formas, o las captura, o las tiene. Plumas frondosas, de mayor y menor espesor, en movimiento. El puño ignora pero comprende. Y a veces al contrario.
c) Ese verde agua, algunas veces mejor como un gris azulado, otras como un azul grisoso y otras mejor como un verde agua otra vez, nacido de la combinación del azul y el café, aparece por fin como posibilidad al tacto, a la mezcla, a la densidad. En un plato de cerámica se mezcla tinta china.
d) Como curiosidad y lección de la crónica más rica, las formas de la sorpresa deben utilizarse a favor y no en contra. Dejar de justificarse nuevamente en las formas y dar al puño la libertad que merece, como premio y como castigo. Tanto para la trama como para las palabras. Pero lo confuso reside en que, lamentablemente, el puño no puede encontrar siempre la comprensión en el experimento. De alguna forma y en alguna medida necesita de una guía en la experiencia porque por lo general es caprichoso y tan sólo se repite a sí mismo. Una y otra y otra vez.
e) El puño que ignora pero comprende podrá ahora verse en la presencia de una grandísima mayúscula que lo sobrecoge cuando encuentra en la imagen todo lo que busca en sus ritmos. Ahora comprende mejor porque ignora diferente. Lo que sabe no importa tanto como lo que ahora ignora y ha dejado de ignorar. En la presencia lo exceden como modelos a los que quiere apuntar porque lo sobrecogen. Las letras (y ahora el amor a ellas más cierto) traen sonrisas y comprensiones inesperadas. Las letras permiten encontrar en esas imágenes, incluyendo esa mirada que se posa sobre este bloque disparejo, un goce estético nunca antes imaginado. Simplemente lleno por el ejercicio y por la antigua ignorancia que aún no se llena de términos para no serlo de nuevo. Observar es ahora, luego del experimento, la guía, el ejercicio y la agresión, para aprender más lleno y ver más que abundante.
f) Some things will stand some things will fall.
Y a veces simplemente el peso parece pesado y la caída se hace ruidosa. El día termina y sólamente en uno como este en donde el amor a las letras parece cierto, posible, fiel, ajeno a cualquier traición, igual que a las cadencias del movimiento de la mano, en donde cada detalle puede ser repasado, perfeccionado, mucho se despierta. Bailado, entonado, encontrado y necesitado, luego visto y expulsado, el término y el trazo perfectos desde luego hacen nacer nuevos mundos y todos los demás reaccionan y despiertan también renovados. Y aparece el peso de lo que existe y de lo que ya no. Y aparece también entonces la cola de un león que nace de un árbol y unas paredes azules, frías de la mañana (que además resultaron ser de ese verde azulado) .
g) Y ahí entonces se siente cómo, poco a poco pero tan rápido como el instante del tajón de una guillotina, se tensan pequeñas bolsitas de agua entre el pecho y el estómago, que se aprietan por un líquido vacío e insensato que aprovecha los suspiros para presionarlas y hacerlas explotar hasta ser expulsado por cada ojo que se tenga.
Y seguro mañana, esto sólo será una solución del pasado. Como dice O. Paz, me será tan ajeno como el poema que es hoy tan especular y es mañana tan sólo una hoja en blanco.
lam: Your spain. The white birch
b) Entonces veo las tramas en el dibujo y han aparecido con la facilidad desesperada que han buscado durante tanto tiempo: cada línea abriéndose al infinito, dando por alguna razón silente sentido a lo que saca. En fricción con el papel dá alguna versión de la realidad que esta vez logra mayor verosimilitud y se eleva por encima de las formas, o las captura, o las tiene. Plumas frondosas, de mayor y menor espesor, en movimiento. El puño ignora pero comprende. Y a veces al contrario.
c) Ese verde agua, algunas veces mejor como un gris azulado, otras como un azul grisoso y otras mejor como un verde agua otra vez, nacido de la combinación del azul y el café, aparece por fin como posibilidad al tacto, a la mezcla, a la densidad. En un plato de cerámica se mezcla tinta china.
d) Como curiosidad y lección de la crónica más rica, las formas de la sorpresa deben utilizarse a favor y no en contra. Dejar de justificarse nuevamente en las formas y dar al puño la libertad que merece, como premio y como castigo. Tanto para la trama como para las palabras. Pero lo confuso reside en que, lamentablemente, el puño no puede encontrar siempre la comprensión en el experimento. De alguna forma y en alguna medida necesita de una guía en la experiencia porque por lo general es caprichoso y tan sólo se repite a sí mismo. Una y otra y otra vez.
e) El puño que ignora pero comprende podrá ahora verse en la presencia de una grandísima mayúscula que lo sobrecoge cuando encuentra en la imagen todo lo que busca en sus ritmos. Ahora comprende mejor porque ignora diferente. Lo que sabe no importa tanto como lo que ahora ignora y ha dejado de ignorar. En la presencia lo exceden como modelos a los que quiere apuntar porque lo sobrecogen. Las letras (y ahora el amor a ellas más cierto) traen sonrisas y comprensiones inesperadas. Las letras permiten encontrar en esas imágenes, incluyendo esa mirada que se posa sobre este bloque disparejo, un goce estético nunca antes imaginado. Simplemente lleno por el ejercicio y por la antigua ignorancia que aún no se llena de términos para no serlo de nuevo. Observar es ahora, luego del experimento, la guía, el ejercicio y la agresión, para aprender más lleno y ver más que abundante.
f) Some things will stand some things will fall.
Y a veces simplemente el peso parece pesado y la caída se hace ruidosa. El día termina y sólamente en uno como este en donde el amor a las letras parece cierto, posible, fiel, ajeno a cualquier traición, igual que a las cadencias del movimiento de la mano, en donde cada detalle puede ser repasado, perfeccionado, mucho se despierta. Bailado, entonado, encontrado y necesitado, luego visto y expulsado, el término y el trazo perfectos desde luego hacen nacer nuevos mundos y todos los demás reaccionan y despiertan también renovados. Y aparece el peso de lo que existe y de lo que ya no. Y aparece también entonces la cola de un león que nace de un árbol y unas paredes azules, frías de la mañana (que además resultaron ser de ese verde azulado) .
g) Y ahí entonces se siente cómo, poco a poco pero tan rápido como el instante del tajón de una guillotina, se tensan pequeñas bolsitas de agua entre el pecho y el estómago, que se aprietan por un líquido vacío e insensato que aprovecha los suspiros para presionarlas y hacerlas explotar hasta ser expulsado por cada ojo que se tenga.
Y seguro mañana, esto sólo será una solución del pasado. Como dice O. Paz, me será tan ajeno como el poema que es hoy tan especular y es mañana tan sólo una hoja en blanco.
lam: Your spain. The white birch
Sunday, November 11, 2007
la huerta merece un poema
Visitante dice:
cariño donde estabas? ya me estaba preocupando
afuera dice:
pense que no me iba a demorar
Visitante dice:
no me digas... fuiste a la cocina
cariño donde estabas? ya me estaba preocupando
afuera dice:
pense que no me iba a demorar
Visitante dice:
no me digas... fuiste a la cocina
afuera dice:
tengo hambre
Visitante dice: bueno comadre, ya puedes ir a tu silo, a tu huerta...
ahorita es temporada de qué? col? nabos? tulipanes?
Visitante dice:
Mientras me comia un sanduche, xq es q mi cocina SI queda cerca.
Te tengo una sugerencia, y es que un amigo, tenia una empleada que se les achacaba el mercado, tonces tenian que tener caletas pa la comida y una de esas caletas la tenian al lado del pc... era la caleta del mecato, del chocoramo, brownies.... que tal si guardas tus nabos tambien en una caleta al lado de tu pc y con eso no te toca ir hasta la huerta?
Mientras me comia un sanduche, xq es q mi cocina SI queda cerca.
Te tengo una sugerencia, y es que un amigo, tenia una empleada que se les achacaba el mercado, tonces tenian que tener caletas pa la comida y una de esas caletas la tenian al lado del pc... era la caleta del mecato, del chocoramo, brownies.... que tal si guardas tus nabos tambien en una caleta al lado de tu pc y con eso no te toca ir hasta la huerta?
Q/A
Polly: cómo describirías mis paseos nocturnos a la huerta o la distancia que me toca recorrer para llegar a ella?
Visitante: interminables
V:se deben medir no en metros ni kilometros, en leguas.
Sunday, November 04, 2007
Aquarela
Acuarela que ya no recuerdo por qué sucedía, ni cómo. Acuarela que tampoco hay tristezas y ya no pesa la melancolía. Acuarela, no importa el viento que pase por mis brazos, tan sólo me despeina momentáneamente. Y además mi corazón, aquarela, ya no explota en cualquier ventarrón que quiera llenarme de nostalgia.
¡Qué bueno!
Y recuerdo que parecía poético explotar al viento; algunas veces, cuando caen las hojas de los árboles a los brazos de un ventarrón muy fuerte, pienso en esas gotas. Gotitas como de anilina, siempre de colores diferentes: algunas veces moldeadas por tonos cálidos, otras, tan sólo frías como cuando el todo del cielo es húmedo. Las gotitas eran suspendidas en el aire por las miradas tensas y curiosas... Naranja, naranjas más oscuros; rojos, rojos más oscuros, por favor. Imagino que todo esto se daba por algo que más que ellas fuera hermoso. Ya ni sé. Eventualmente, me digo mí misma (porque tú ya lo sabes), en algún lugar de lo inconcluso, las miradas dejaron de verse sorprendidas por las proezas del corazón y se volvió algo transitorio y prescindible. Y parece nostálgico, pero la verdad es que no podría serlo.
Sin embargo, mi mayor temor era... hoy.
Hoy, cuando el viento, Acuarela, enreda mi pelo por un momento, o sólo por un instante estremece mi cuerpo en la soledad y las gotas las hace de lluvia. Ese hoy en donde, realmente, no sé qué era lo que temía, no puedo dar fe de nada, ni de nadie, no sé lo que me decía que iba a perder: no lo conozco, porque simplemente, ya no lo recuerdo.
¡Qué bueno!
Y recuerdo que parecía poético explotar al viento; algunas veces, cuando caen las hojas de los árboles a los brazos de un ventarrón muy fuerte, pienso en esas gotas. Gotitas como de anilina, siempre de colores diferentes: algunas veces moldeadas por tonos cálidos, otras, tan sólo frías como cuando el todo del cielo es húmedo. Las gotitas eran suspendidas en el aire por las miradas tensas y curiosas... Naranja, naranjas más oscuros; rojos, rojos más oscuros, por favor. Imagino que todo esto se daba por algo que más que ellas fuera hermoso. Ya ni sé. Eventualmente, me digo mí misma (porque tú ya lo sabes), en algún lugar de lo inconcluso, las miradas dejaron de verse sorprendidas por las proezas del corazón y se volvió algo transitorio y prescindible. Y parece nostálgico, pero la verdad es que no podría serlo.
Sin embargo, mi mayor temor era... hoy.
Hoy, cuando el viento, Acuarela, enreda mi pelo por un momento, o sólo por un instante estremece mi cuerpo en la soledad y las gotas las hace de lluvia. Ese hoy en donde, realmente, no sé qué era lo que temía, no puedo dar fe de nada, ni de nadie, no sé lo que me decía que iba a perder: no lo conozco, porque simplemente, ya no lo recuerdo.
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