
*He pensado un montón el tema. Sí. Movimientos del pensamiento muy inesperados y maravillosos. Esta cuestión de hacer dialogar la reflexión distancia/cercanía simbólica con la de la violencia ha sido, si no esclarecedor, un punto de reflexión real y fresco, abierto, lleno de oxígeno para cuestionar mi propia relación y papel en todo esto. De acuerdo con eso y en adelante, después del click, se sintió algo de redención (y no, nunca encuentro otra palabra). Todo eso es millones de veces más serio.
Ayer este click en la reflexión sobre la distancia/cercanía y la violencia, bajo una rápidísima pero nunca descuidada mirada, que aún no comprendo del todo, generó toda una serie de ideas casi de redención que más tarde, durante el sueño, me llevaría una vez más a la sorpresa pero sobre todo, a la sensación de tener entre manos un poco de gelatina sin sabor, porque este aburrimiento parecía un truinfo pero las ansias por no despertar ante el desencantamiento fueron sospechosas.
Pero en fin. Lo que sucede es lo siguente: esta idea motora de cambios y extrañamientos y nuevas distancias ante el objeto nudo, este repentinamente revelado tornillo, tuerquín, herradurilla de mental blow-ness que logró potenciar millones de airdrawndaggers, (¡por fin! ¡por fin! ¡por fin!) se manifestó en el sueño como todo símbolo gurú digno de tarea y se manifestó, claro, a través de mi deseo exponiéndome a la realidad, a que despertarse es una de las partes clave.
Mi sueño reconstructor de los hechos del día deconstruyó al objeto, y seamos honestos, por ahí no pasó la historia, pero llegó a transformarlo maravillosamente en un hombre aburridor, particular, lleno del sabor de mis almuerzos de la semana. Mi cabeza entonces le entregó toda una serie de gestos, tonos al hablar y temáticas de lo que yo, al parecer, ocultamente creería equivalen a aquellos de los que hoy en día podría él ser cuerpo. Me explico. Me he presentado a un objeto blah, sin sabor, aburrido, pero perfecta-men-te verosímil. Soy talentosísima.
Todas estas características asumidas seguramente de esos pequeños momentos de mental blow más rápidos de lo normal, esos en donde una pestaña bajo el ojo del otro te molesta y llevas largo rato mirándola pero no sabes qué es, y todos sus derivados, registrados pero no del todo importantes y tal vez sí, muchísimo menos estéticamente maravillosos que la pestaña, esas características supongo relativamente aleatorias y raptadas de señores y señoras que pueden o no ser un bombón en cuanto a grados de pliegues y aperturas y algo, y las motas, esos puntos random o desacertados posiblemente despojados de amor que capturan pero no te dicen, esos productores de millones de mental blows diarios, retendidamente inimaginables, pero todas lo suficientemente convincentes como para pertenecerle a una misma persona, a esa persona y a una persona cualquiera, no fue solamente lo que me conquistó del sueño. Creo que se trata más que nada, de experimentar un nivel de distancia y aburrimiento no lo suficientemente importantes como para aburrirme lo suficiente. Nada. Lo ví con un nivel de blahness difícilmente atribuible a su historia, condicionamientos y afectos asociados, pero tremendamente real, y abiertos a su posibilidad.
Y entonces poco antes de despertar, me preguntaba, textualmente y en cuestión de segundos y de imágenes sobre-entendidas y a lo inside joke, cómo hacer para importar "esta edición" del sujeto/objeto a la realidad. Además de todo como si fuera un fanzine: plano, plano literalmente pla-no. Una foto, bonita, pero al fin y al cabo plana, sin cuerpo, un manuscrito que editar, un plan de negocios y marketing, una inversión que se duda y pregunta ¿eres publicable? Y dice, sí. Sí. Eres un objeto publicable, por favor, déjame traerte, te dejaré ser así de gelatinesco y transparente durante toda la vida. Y si alguien quiere decirlo, puede. Claro, claro que dudamos y sospechamos de si eso de pedir a gritos el fanzine no hablará de lo problemático que en realidad será importar estas ediciones blah del sujeto/objeto a la realidad. Sin embargo, me divierte y me compensa las dudas porque me maravilla:
a) La creación de artículos ridículos y perturbadores a la hora de soñar con sujetos indeseados (ya alguna vez vestí a algún antiguo amante con mocasines de fomi naranja y borlas de lana verdes).
b) La compleja pero bien integrada creación de atributos para avatares humanos como gestos, expresiones, muletillas, etc. para dar con una posible y muy acertada actualización de personajes que en realidad no queremos ver.
c) Las muy particulares preguntas y consideraciones durante el sueño tantas veces algo despiadadas y cargadas de un tono burlesco sólo comprensible y habitable a la mañana siguiente y sin embargo, tan coherentes y muchas veces serias y actuales a la hora de traer a colación los placeres de los cotidianos mental blows instantáneos integrados a miradas interdisciplinarias de mi campo profesional.
Todo esto para convencerme de lo maravilloso que es dialogar con esas cosillas que tú y yo sabemos que están pero no vemos, claro, urdimbre gelatinosa. No querer despertar de un sueño verdaderamente patético, eso es nuevo. ¡Por fin! a ratos lo demás es sencillamente empalagoso. Dame más gelatina light, por favor.
Ayer este click en la reflexión sobre la distancia/cercanía y la violencia, bajo una rápidísima pero nunca descuidada mirada, que aún no comprendo del todo, generó toda una serie de ideas casi de redención que más tarde, durante el sueño, me llevaría una vez más a la sorpresa pero sobre todo, a la sensación de tener entre manos un poco de gelatina sin sabor, porque este aburrimiento parecía un truinfo pero las ansias por no despertar ante el desencantamiento fueron sospechosas.
Pero en fin. Lo que sucede es lo siguente: esta idea motora de cambios y extrañamientos y nuevas distancias ante el objeto nudo, este repentinamente revelado tornillo, tuerquín, herradurilla de mental blow-ness que logró potenciar millones de airdrawndaggers, (¡por fin! ¡por fin! ¡por fin!) se manifestó en el sueño como todo símbolo gurú digno de tarea y se manifestó, claro, a través de mi deseo exponiéndome a la realidad, a que despertarse es una de las partes clave.
Mi sueño reconstructor de los hechos del día deconstruyó al objeto, y seamos honestos, por ahí no pasó la historia, pero llegó a transformarlo maravillosamente en un hombre aburridor, particular, lleno del sabor de mis almuerzos de la semana. Mi cabeza entonces le entregó toda una serie de gestos, tonos al hablar y temáticas de lo que yo, al parecer, ocultamente creería equivalen a aquellos de los que hoy en día podría él ser cuerpo. Me explico. Me he presentado a un objeto blah, sin sabor, aburrido, pero perfecta-men-te verosímil. Soy talentosísima.
Todas estas características asumidas seguramente de esos pequeños momentos de mental blow más rápidos de lo normal, esos en donde una pestaña bajo el ojo del otro te molesta y llevas largo rato mirándola pero no sabes qué es, y todos sus derivados, registrados pero no del todo importantes y tal vez sí, muchísimo menos estéticamente maravillosos que la pestaña, esas características supongo relativamente aleatorias y raptadas de señores y señoras que pueden o no ser un bombón en cuanto a grados de pliegues y aperturas y algo, y las motas, esos puntos random o desacertados posiblemente despojados de amor que capturan pero no te dicen, esos productores de millones de mental blows diarios, retendidamente inimaginables, pero todas lo suficientemente convincentes como para pertenecerle a una misma persona, a esa persona y a una persona cualquiera, no fue solamente lo que me conquistó del sueño. Creo que se trata más que nada, de experimentar un nivel de distancia y aburrimiento no lo suficientemente importantes como para aburrirme lo suficiente. Nada. Lo ví con un nivel de blahness difícilmente atribuible a su historia, condicionamientos y afectos asociados, pero tremendamente real, y abiertos a su posibilidad.
Y entonces poco antes de despertar, me preguntaba, textualmente y en cuestión de segundos y de imágenes sobre-entendidas y a lo inside joke, cómo hacer para importar "esta edición" del sujeto/objeto a la realidad. Además de todo como si fuera un fanzine: plano, plano literalmente pla-no. Una foto, bonita, pero al fin y al cabo plana, sin cuerpo, un manuscrito que editar, un plan de negocios y marketing, una inversión que se duda y pregunta ¿eres publicable? Y dice, sí. Sí. Eres un objeto publicable, por favor, déjame traerte, te dejaré ser así de gelatinesco y transparente durante toda la vida. Y si alguien quiere decirlo, puede. Claro, claro que dudamos y sospechamos de si eso de pedir a gritos el fanzine no hablará de lo problemático que en realidad será importar estas ediciones blah del sujeto/objeto a la realidad. Sin embargo, me divierte y me compensa las dudas porque me maravilla:
a) La creación de artículos ridículos y perturbadores a la hora de soñar con sujetos indeseados (ya alguna vez vestí a algún antiguo amante con mocasines de fomi naranja y borlas de lana verdes).
b) La compleja pero bien integrada creación de atributos para avatares humanos como gestos, expresiones, muletillas, etc. para dar con una posible y muy acertada actualización de personajes que en realidad no queremos ver.
c) Las muy particulares preguntas y consideraciones durante el sueño tantas veces algo despiadadas y cargadas de un tono burlesco sólo comprensible y habitable a la mañana siguiente y sin embargo, tan coherentes y muchas veces serias y actuales a la hora de traer a colación los placeres de los cotidianos mental blows instantáneos integrados a miradas interdisciplinarias de mi campo profesional.
Todo esto para convencerme de lo maravilloso que es dialogar con esas cosillas que tú y yo sabemos que están pero no vemos, claro, urdimbre gelatinosa. No querer despertar de un sueño verdaderamente patético, eso es nuevo. ¡Por fin! a ratos lo demás es sencillamente empalagoso. Dame más gelatina light, por favor.
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5 comments:
Yo no dejaría afuera los planteamientos potenciales, los escenarios del presente proyectados al anhelo. Y su contrario polarizado: los colores fosilizados de nuestro pasado más remoto, por tanto más cinematográfico (sólo imagen, sólo sonido, sólo secuencia...).
Sí claro, en realidad de eso se tratan los sueños ¿no? Precisamente me refería a la integración de fósiles no sólo con el anhelo, sino con una cantidad de detalles random, o aparentemente random, de lo actual. Una maravillosa creación de personajes que responden sin que se les pregunte toda una cantidad de dudas, tal vez demasiado aprisionadas para salir de día. Llegan a contar toda una serie de micro historias ultra entretenidas sobre el postre del almuerzo y lo ponen al nivel de las ilusiones y desilusiones más fuertes, compartiendo sillas de cafetería. Sueños que de alguna forma se las ingenian para acercar posibilidades y desidealizar.
(Ahora, puede que sea un anhelo más entonces eso de acercar posibilidades, pero lo que me llama la atención es la teatralidad tan coherente y ordenada que sigue, tanto que yo le diría que es una intertextualidad como cómica. No interesa cómo funciona, lo que chevere es la literatura, es como ponerle cara a Benny & The Jets y siga sabiendo que no la tiene, y se ría. Eso, y que el desamor se disfrace muy ridículo conociendo su potencial tragicomedia, para ser un tipejo que se las da de muy clever, que al final aburre al escenario y logra hacer que nos riamos a la mañana siguiente. A mí me genera un nivel de extrañamiento cómico. Muy.)
Poli, Lina, hola. He gozado [tengo aún la sensación del sueño de las goteras no sé por qué a raíz de esta lectura y me provoca escribir al respecto porque luego del sueño de la madrugada esta lectura me jala a ese lugar del querer:)] con este post. ¿Por qué olvidamos muchos sueños?. Ahora recuerdo ver a mi tía. Y en mis sueños hay como algo gracioso que se congela y se mezcla con lo perturbador [no siempre].
Por ejemplo el elemento gelatina aquí me parece algo que tiene varias direcciones. Es tan deliciosa, ¿conozco acaso a alguien que no le guste la gelatina?. No es demasiado dulce, está a punto. Como esos sueños que parecen fango y no lo son, no asustan porque si no se transforman en pesadillas. Pero hay sueños limbos. No están en ninguna parte. Por un rato ¿no?.
La parte de tu sueño que se refiere a los blow up me llevó al ojo rasgado de El perro andaluz y al pestañeo de un bebé. Qué polarizado, sí.
Luego están esos pestañeos realmente supercómicos que acompañan a los tartamuedeos. Uy, creo que seguiría y stop.
Me alegra haber llegado a tu zona y pasa por alto, por favor mi atarantamiento soñador.
Me encanta tu atarantamiento! por nada del mundo lo pasaría por alto!
Esos sueños limbo de los que hablas... tendrán un poco de conciencia y por eso están ahí? o es al revés? ni sé. Son lo suficientemente particulares como para hacernos meditar sobre cada uno de sus ingredientes... aunque, ¿qué sueño no?
Tu atarantamiento es para repetir y repetir, y seguir cosiendo y cosiendo sílabas hasta inventarnos más sobre la gelatina o los pestañeos o tartamudear atarantamiento, atarantamiento más hasta masticar y masticar y que entre masquisalva y sílaba pum! despertar.
Merci por pasar!
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