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Estación de Carranza, 7:00 pm aprox. Saludé al hombre que vende los tiquetes en el subte, Hola, y me saludó de vuelta, Hola, subiendo por un segundo la mirada y sonriendo, alegrado, de vuelta, mientras se concentraba en no perder la idea de lo que tenía que hacer y sus manos se movían rápidamente. Luego me dio el vuelto para un billete de $2 y no de $5. Ay no, momentito, ya te estaba dando mal. Tardó un momento en encontrar la cuenta de lo que hacía falta, pasó las monedas por el puente hueco del vidrio y mientras sonreía nerviosamente, con la cabeza ladeada, ¡¡¡Mi segundo día!!!, con el dedo índice y el corazón arriba, expuestos en el vidrio.
Sonrisa, sonrisa, no hay problema, sonrisa, Adiós. Se me quedaron como en la lengua las palabras: "Buena suerte". Estaba demasiado concentrada comprobando que seguía siendo alguien, que era su segundo día.
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1 comment:
La vida en pequeñas dosis. Bonito.
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