Monday, May 28, 2012

No sé cómo hacer para leer La historia del amor. No sé cómo no leerlo demasiado tarde. No sé cómo leerlo y no caer en cuenta de que tienes la razón. De que me va a cambiar la vida y voy a pensar en ti. No sé cómo hacer para ver Balnearios. No sé cómo hacer para seguir viendo películas. No sé cómo hacer para no pensar en los gatos que vivían entre tu casa y la mía, los que nacieron mientras caminábamos de ida y de vuelta. No sé cómo no pensar en el sushi entre tu casa y la mía. Ni en la carrilera entre tu casa y la mía. No sé cómo no irnos a Vietnam. O a Japón. O cómo hacer ahora la ruta de Kerouac y pensar en Burroughs y  un día ir a California porque sí. No sé cómo seguir leyendo a Sam Shepard. O ver Shortcuts. No sé cómo lidiar con esto, cada vez que suena un golpe, cada vez que alguien se cae en la escalera, o cada vez que a alguien le da un ataque de epilepsia y que tengo que subirle los pies mientras escupe sangre. No sé cómo volver a escribir ni para qué. Ya no sé cómo compartir la escritura, sin que sea un texto que editar y que no sea entonces tampoco un monólogo en silencio de lo que nadie va a comprender. No sé cómo dejar de temblar después del ataque de epilepsia de Daniel (su nombre lo dijo alguien más porque él no podía hablar). No sé cómo no odiar mi pasado. No sé cómo no temer estar sin ti. No sé cómo llorar ni estar feliz. No sé cómo pensar en albinos, en la comida que preparamos, en los shows que vemos, en darte besos en el ojo, en no llamarte cuando sigo temblando y tengo las marcas de las patadas de Daniel y el piso sigue lleno de sangre. No sé cómo seguir acá en este cuarto sin estar contigo. No sé cómo  estar sin ti. No sé cómo llevar este odio y este amor por esta libertad al mismo tiempo. No sé cómo hablarte de otra forma. No sé cómo despedirme. Ni si lo estoy haciendo. No sé cómo hablarle a las migajas de tantos otros que ya no me importan y son lo que queda. Que no son nadie. Que no son tú, que no son importantes, ni son hermosos por dentro. No sé cómo salir y no odiarlos a todos. No sé cómo no quererte sólo a ti. Y no sé cómo quererte más. No sé cómo hacerte saber cuánto estás en mí sin hacerte daño. No sé cómo hacerte saber que vas a estar siempre.  Y al mismo tiempo explicarme.  No sé cómo llevarte conmigo. No puedo arrancarte así de fácil.

2 comments:

Anonymous said...

qué bello niña poly. casi pude sentirlo todo aquí dentro. un vacío en el estomago. lo sentí, sí que lo sentí.

Roberta said...

gracias <3