Sobre todo, las luces y la luz. Las casas y las personas inventadas, mirando el mar. Oyendo el mar. Oliendo el mar. El azul pálido, parecido al color del cielo a la salida de Santiago en el verano, ese lugar de montañas amarillas y desérticas como Zabriskie Point al lado de la piscina y a la vista de varias casas grandes y nuevas todavía sin habitar. Lo que ven sus ventanas. También claras como el color del cielo y las montañas de la carretera arenosa en las tardes en las que volvíamos de la ciudad a Manzanillo del mar. Especialmente ese día en el que paramos en la estación de gasolina con mi mamá y compramos frutas para la noche.

No comments:
Post a Comment