He pensado de manera diferente. No porque sean ideas diferentes (aunque, de hecho, sí lo son pero no viene al caso) sino porque la forma de pensar es distinta. Como en sueños, se entrelazan ideas pausadas pero tensas, tranquilas pero tensas. Tensas porque van concentradas en algo absolutamente externo pero aparecen de forma increíblemente introspectiva. Hoy, una vez en el recorrido hacia allá, y otra a la vuelta. Mirando a un desconocido sin verlo, pensé un grandísimo relato propio, y aunque los pensamientos son bastante interesantes, no son sobre ellos, así que sólo los miro. Mirando, lo entendí mejor la segunda vez que pasó, porque en realidad necesité mucho más al hombre del hacia allá, estuvo más tiempo allí, inmóvil. Un relato sin imaginaciones directamente relacionadas con aquellos personajes. Tal vez me perdí tanto en mis pensamientos que mis ideas se conviertieron en aquellas personas, no podían desacomodarse. Tuve la sensación absolutamente vívida de sentir que necesitaba seguir mirándolos para seguir en mis pensamientos, tuve la sensación de que mis ideas estaban concentradas en mis ojos. Me vi a mí misma rogando en mi cabeza al hombrecillo que por favor no se moviera cuando en un segundo, volteó su mirada hacia la salida, dió algunos pasos, y se fue. Y me desperté, lenta y forzosamente me desperté y sólo con su primer movimiento. Me pregunto entonces ¿por qué hay caras que me parecen tan falimiares? o tal vez tan necesarias. Lo sé desde que siento la necesidad de que no se muevan para seguir pensando lo que estaba pensando, como si sin esa persona simplemente no pudiera seguir con aquellas reflexiones de tenso desarrollo. No me quedo viendo, no, realmente sólo miro como si fueran la clave para dejarme pensar, como si fueran mis ideas encarnadas en desconocidos que no me hablan, tal vez me miren, y quizás estén alrededor el tiempo suficiente para dar paso a una reflexión tan compleja que sólo una imagen de la expresión tensa de mis ojos podría describirla, claro, cuando la cara familiar opta por un movimiento frente a su estática producción de perspicacia surrealista, en donde los frunces verdaderamente se convierten en montañas en petición de una quietud que no la perturbe.Thursday, April 20, 2006
Nodo
He pensado de manera diferente. No porque sean ideas diferentes (aunque, de hecho, sí lo son pero no viene al caso) sino porque la forma de pensar es distinta. Como en sueños, se entrelazan ideas pausadas pero tensas, tranquilas pero tensas. Tensas porque van concentradas en algo absolutamente externo pero aparecen de forma increíblemente introspectiva. Hoy, una vez en el recorrido hacia allá, y otra a la vuelta. Mirando a un desconocido sin verlo, pensé un grandísimo relato propio, y aunque los pensamientos son bastante interesantes, no son sobre ellos, así que sólo los miro. Mirando, lo entendí mejor la segunda vez que pasó, porque en realidad necesité mucho más al hombre del hacia allá, estuvo más tiempo allí, inmóvil. Un relato sin imaginaciones directamente relacionadas con aquellos personajes. Tal vez me perdí tanto en mis pensamientos que mis ideas se conviertieron en aquellas personas, no podían desacomodarse. Tuve la sensación absolutamente vívida de sentir que necesitaba seguir mirándolos para seguir en mis pensamientos, tuve la sensación de que mis ideas estaban concentradas en mis ojos. Me vi a mí misma rogando en mi cabeza al hombrecillo que por favor no se moviera cuando en un segundo, volteó su mirada hacia la salida, dió algunos pasos, y se fue. Y me desperté, lenta y forzosamente me desperté y sólo con su primer movimiento. Me pregunto entonces ¿por qué hay caras que me parecen tan falimiares? o tal vez tan necesarias. Lo sé desde que siento la necesidad de que no se muevan para seguir pensando lo que estaba pensando, como si sin esa persona simplemente no pudiera seguir con aquellas reflexiones de tenso desarrollo. No me quedo viendo, no, realmente sólo miro como si fueran la clave para dejarme pensar, como si fueran mis ideas encarnadas en desconocidos que no me hablan, tal vez me miren, y quizás estén alrededor el tiempo suficiente para dar paso a una reflexión tan compleja que sólo una imagen de la expresión tensa de mis ojos podría describirla, claro, cuando la cara familiar opta por un movimiento frente a su estática producción de perspicacia surrealista, en donde los frunces verdaderamente se convierten en montañas en petición de una quietud que no la perturbe.
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2 comments:
es difícil concebir la idea de que alguien puede existir solo para que nosotros pensemos algo, como un germen de ideas y que su existencia se traslade directamente al pensamiento, y que pueda luego dejar de existir, lo raro es que sí pasa.
Si. Y no. Hasta hoy, más de un año después, lo comprendí. No es sólo eso. Las historias en mi cabeza existen para que ellos aparezcan.
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