Monday, December 24, 2007


Detrás de una estampa de lágrima ausente alcanza a observar algo del mundo. La ventana, en su quiebre de perfectos 90°, evita una continuidad en las formas delante de la estampa de lágrima ausente. Entonces, la mirada intenta enfocarse en el detalle metafóricamente más lejano y paradójicamente más cercano al intersticio, el entre, que será paradójico sólo por ser traducido a la materia como pegamento entre un ventanal y otro. Y bueno, por eso es que sólo es útil un fragmento de la metáfora, porque aunque teóricamente más cerca a lo lejos que la estampa, que el fósil, está la goma por estar entre ventana y ventana, su capacidad inyectada de fortaleza de entregarse a la diferencia jamás tuvo la intención de ser simple pegamento, simple mugre.

Reconoce su entre y se ausenta de la reunión de fósiles de lluvia y de mugre estampado en los ventanales, no sabría hace cuánto tiempo en estos vidrios, para ver a lo lejos una sombra maciza, de color granate, como construida por polvo quieto, medianamente uniforme. Fragmentado por líneas más oscuras, el macizo bloque de polvo a lo lejos, en un destello, aparenta los ventanales que seguramente dejarán de ser un espejismo a otras horas de la ciudad y se sienta cómodo sobre algo irreconocible en la distancia.

El obstáculo, el mugre y el espejismo, son la distancia sostenida por el mugroso ventanal, sostenido a su vez por el mugre, sostenido a su vez por la línea de pegamento que incomoda a los más contrarios elogios al crepúsculo. Atravesado por los últimos vestigios de luz en la tarde, se entreteje un encaje de ramas negras que sólo de repente se torna cerúleo al viento y a la luz, cuando poco a poco entre la penumbra tientan a la sombra polvorienta y a todo mugre, finalmente, a desaparecer. Y a la distancia sostenida jamás la podrá ver más que como las imperceptibles variaciones de un tiempo imperturbable...




No comments: