Wednesday, January 02, 2008


2008


Da con una rutina de ejercicios antigua, como de esas que se pasan de generación en generación. Luego, en la bañera, se desprende. Y con el lugar todo perfumado, sale al viento con sus labios de rojo. Permanece allí, inmóvil. Y sigue, por más de una hora, sentada lejos, muy lejos.
Móvil, el perfume que-verde-lejos provoca todo, a que todo se derrame, es el que de maneras terribles de cerca evita que todo se exponga, que a fin de cuentas es el mismo de su camisa. El viento. Y entonces, todas las prendas combinan y se encantan, y comienza por fin algo imposible de recorrer más que con la siempre presente melancolía,
pero al vapor del perfume.


1 comment:

pin2 said...

y estás entonces en esa espera en medio de la tarde que permite que todas las cosas vayan encontrando su lugar, para recorrer tu propio mundo. Imposible para nosotros llegar más cerca de ti, te contemplamos enamorados a través del viento y del perfume que te mueven.