Tuesday, March 10, 2009

La duda reside en la cuestión de la representación de las cosas. Las descripciones, los horarios y las fórmulas entran repentinas tantas veces como historias y narraciones "contrarias" a su prescripción. Tampoco sabría qué son según un "contrario" Un accidente hilado por memorias y palabras y sucesos sobre sucesos entre sucesos. Pero entonces, según eso, quienes logran traducir escenas tan acertadamente a la literatura no deberían tener, en la ráfaga de conmoción y puntualidad que producen, un status fotográfico de la realidad. Todo esto viene a que tantas veces me circula la duda sobre el punto intermedio, o mejor, la brecha tantas veces tan difusa entre palabras descriptivas y movimiento rítmico y acertado.

Me gustan los accidentes. No quiero que dejen de gustarme los accidentes, las inconsistencias, la consistencia en las brechas y las rupturas. La descripción, de repente sólo robando una forma de transcripción de la realidad, se justifica por escogerse entre miles de ojos, pero peligra a ser convertida en un vacío narrativo ruidoso necesitado de una lista constante para llenar las hojas en blanco. Sin embargo, me deja mi silencio también un desorden, el de la broma compartida pero en silencio, esa que internamente se goza y lucha contra la literalidad contrapuesta a su acción en el papel.

Pero suceden tan bien los placeres del crujido de una lechuga cuando Sylvia Plath lo dicta en voz alta, en sólo tres palabras, que la broma interna se despliega y se hace esencial a todas las formas y todos los campos. Son esos los únicos momentos en que la descripción me cautiva: no supera nunca las cuatro palabras, es un instante vivo aún dejándose al borde de ser un simple efecto fotográfico, cuando es, en realidad, una causa nunca conclusa.



lam: brot. ruido. pnau y ladyhawk. raymond carver y la infidelidad. un sorbo del té del gargajo de la felicidad.

1 comment:

onemandarino said...

to limn.
it is hard to get my way freezing reality in little words and, oddly enough, in radical wholeness.

the impossible and honorous goal of writing "lettuce" with green and white words, without even using the word green, nor the word white.