Sunday, August 15, 2010


Bolinha de papel no estomago

En días así extraño nuestra posibilidad de la escritura, porque todavía creo que algo podría explicar, acá en donde los cuerpos no saben hablar, aunque crea más en lo contrario. Pero también la padezco, sufro lo que nos hizo, la prolongación eterna hasta el infinito, hasta hoy, que no permite confiar en lo más orgánico. En el dolor físico, en los nudos en la garganta. Ese espasmo lo tengo hoy y no sé en qué creer. Ese espasmo en el estómago que (no) predice si algo se repite.
Porque este miedo es una de esas incertidumbres por las que desearíamos creer para poder suplicar y así volver a pertenecer. Darle existencia a algo superior. Pero no. Este es un conocido, que nos deja solos, ese espasmo que se repele sin constatar un rechazo... de cualquier forma, ¿cuándo se constatan esas cosas? siempre tarde. Contigo sigo tratando de adelantarme, con mayor cautela, pero mi cuerpo no quiere excusarse más, por simple historia. Quién entiende. Algo se rompió. Y tengo la mala costumbre de adelantarme, de evitarlo mal, de creer que las palabras ágiles y firmes y casi amenazantes poseen coraje y guardarán el cuerpo cuando son más bien el reemplazo de aquellas eternas suplicas a unas divinidades tan ausentes; el sometimiento más triste, la revolución más desesperada. Dime que no es así, porque yo lo afirmaré, sin pensarlo, dímelo rápido.
Carecen de utilidad. Es sólo el presentimiento insoportable del abandono, de la incomunicación, de aquella por la que poco se puede hacer cuando los signos se presentan, ahora en un cuerpo que cambia, que se habita por algo nuevo, por otro, literal, y ya no sabe más sino lo que suplica y atraviesa. Tal vez esto no es suficiente. O tal vez no lo sea nunca. Hay una distinción.
Quiero evitar soportar. Se necesita una revolución que no aguante por otro, que no tolere cristianamente, que se haga digna de su fuerza y pida lo que necesita, que lo sepa, que lo puedas saber. Cómo me gustaría no disculparme más y que el mundo se sienta a mi medida. O como esa anestesia, la última, la que le siguió al analgésico y no la que me hizo caer al piso por sólo tratar de moverme al baño.
Nos seguimos adelantando porque no terminamos de reconocer lo que tuvimos que haber aprendido. No sabemos si podríamos protegernos de estos dolores, confiamos en que se hayan guardado en el cuerpo y que él lo sepa. Y que cuando lo sepa, no duela. Pero es un contrasentido. Y por demás, mi deseo no siempre se asocia con mi deseo. Mientras tanto, todo esto, ¿a qué se le adjudica?¿ a tu torpeza? ¿a mis hormonas? ¿a la memoria miedosa del espasmo? ¿a la alarma acertada del espasmo? no es puramente corporal, es simbólico. Se siente por todo el cuerpo el vacío y lo químico de todo este asunto es fundamentalmente algo dentro de la biología femenina pero no es sólo eso, y no aquello que interpretado como tal, "ya pasará", como creyendo que se va a ir, como si nunca hubiera estado. Cómo explicar algo tan animal y tan humano. Me hace preguntar, sin hacerte responsable, y sólo pensando en la transición y transmutación y transporte de afectos y valores, ¿quién abandonó a quién en todo este juego de desplazamiento orgánico?
Yo sufro porque he abandonado algo que entonces me abandona a mí, algo que se sentía como una presencia nueva, nuestra, materialmente nuestra dentro de mi cuerpo. Ha abandonado mi cuerpo. Nos abandonamos, ella y yo, y en algún lugar entonces estarías tú. Sin saber, sin sentir, sin nada. Y eso duele. Y se siente, y me agarro fuerte, y te pido más, tanto porque mi mayor memoria de dolor es justo la del abandono. Y ahora reconocer tu cansancio.

Te abrazo fuerte sin poder saber.
A caminar.

suena: Scott Walker diciendo "...for silence and for language to emerge..." en isat.

2 comments:

Constance said...

me gusta como escribes, es como si tu mente hablara y cambiara de pensamientos a cada segundo.

Anonymous said...

I will never abandon you. I will always be here. I will take you by the hand and we'll conquer anything and everything that blinds us, everything that creeps up from behind us. I've never been so glad in all my life to find you and by the power vested in me, by my hands and my braincells, I will take care of your heart with courage.