Todos los perros van al cielo
Wednesday, May 22, 2013
Thursday, April 25, 2013
Hoy me contaron que un día no llegaste a dormir a la casa. De ese día no me acuerdo. Me dijeron que te había esperado llorando y que habías respondido con evasión y agresividad. Te odié y me gustó. Pensé que era un alivio volver a sentir eso que el deber moral me ha quitado como rastros de historia. "Todo es su culpa." También me contaron cómo, cuando volvías después de perder el conocimiento, mirabas fijamente a los ojos y declarabas con gratitud el amor, el alivio de haber sido cuidado por alguien, confesabas el miedo de perdernos. Luego mientras tendía mi cama me reí. Entendí que por dentro tú también amabas. Vi que también, a ti como a mí, te preexistieron cosas que nunca pediste. Hoy de nuevo, por la tarde, te volví a perdonar.
Wednesday, April 24, 2013
Y entonces escribir. Acatar la fuerza dramática que puede ser narrada en la muerte, en lo inevitable, en que mi papá pareciera que hubiera vivido un destino trágico, como el de los griegos. Como si él hubiera querido luchar y su tragedia hubiera sido no alcanzar, no poder (o tal vez no quiso, no pudo). Pero ese hilo narrativo no existe. Tendría que construirse con la intensidad de la poesía pero, ¿podría escribirse sin, en el proceso, quitarnos la voz para siempre?
¿Cómo escribir el dolor, aceptándolo, nombrándolo? Saber sacar a la luz con tranquilidad, escribir a otros sin derrotarnos, a pesar de sanarnos un poco en el proceso, midiendo nuestro sentido trágico de la existencia, tomando las riendas y nombrar eso casi absolutamente insoportable, sin pedir ayuda, sin hablar de más, sin caer en la fácil alternativa de acabarnos a nosotros mismos con un garrote: ser con palabras secas y precisas, humanos.
El silencio es una condena. Quiero saber qué significan todas las palabras.
El silencio es una condena. Quiero saber qué significan todas las palabras.
Wednesday, March 27, 2013
Tuesday, March 26, 2013
Wednesday, March 20, 2013
Thursday, February 28, 2013
Lo vi mil veces. Lo había olvidado. Es el mismo niño y es él, su nariz gigante, naranja. Son las escaleras y su papá que lo ve correr. Soy yo micro que está guardada en una serie de trazos y sonidos y movimientos y combinaciones de trazos y sonidos y movimientos y son todas él, su amigo, y yo. Juntos. Lo vi mil veces. En la cama de mis papás, con las cortinas cerradas, con la cobija gigante de las hojas de otoño verdes y amarillas oscuras. Por las noches dormía con volar, y con tener un amigo como él. Siempre que lo veía lloraba. Era hermoso y conmovedor y era como yo. Feliz pero triste. Hoy también quiero. Había olvidado todos los objetos y personas que me rodeaban en ese entonces y que hoy son ya tan diferentes. O ausentes. Sigue siendo mío, aún si no sé su paradero exacto, o cómo llegar. Es mi memoria y es mi tamaño. También lloraba porque su amigo se derretía. Su amigo, él, se derretía, se olvidaba y se iba también.
Saturday, February 23, 2013
pull the blinds
all the black dreams i've had
well they don't mean much now
when I rise at noon I'm missing someone I don't know
and I don't want to be alone
and this house is now a grave I've been sleeping here for days I'm too hidden to awake
so I disappear always
call someone up
just having a dream
we can talk about anything, I don't care
getting out of the house
for an hour or two
but it's missing something I can't explain
and this house is now a grave I've been sleeping here for days I'm too hidden to awake
so I disappear always
Saturday, February 09, 2013
DF
Las fotos que me gusta tomar tienen de gracia que pueden ser en cualquier lugar. Dan prioridad a las similitudes que se encuentran entre un lugar y todos los demás lugares del mundo. Aquí en el DF y aquí en Punta del Este y aquí en Playa del Carmen y aquí en Santiago y aquí en Buenos Aires son y aquí en Bogotá no son el mismo lugar pero podrían serlo. No son la torre insigne de cada lugar.
Dice Paul Auster en Ciudad de cristal: “El movimiento era lo esencial, el acto de poner un pie delante de otro y permitirse seguir el rumbo de su propio cuerpo. Mientras vagaba sin propósito, todos los lugares se volvían iguales y daba igual dónde estuviese.”
Tal vez esas imágenes, contrario a lo que he pensado siempre, van de la mano del movimiento, de quien camina. Son anónimas y tal vez lo anónimo es anónimo porque siempre se mueve. Diferente a lo que parece, puede ser que en su quietud, son anónimas no sólo porque nadie las conozca, porque quizás si se supiera daría lo mismo, sino por privilegiar el sin propósito, sin rumbo. Sinónimo de moverse, cambiar, ser otra cosa y encontrarse de nuevo con el mundo.
Dice Paul Auster en Ciudad de cristal: “El movimiento era lo esencial, el acto de poner un pie delante de otro y permitirse seguir el rumbo de su propio cuerpo. Mientras vagaba sin propósito, todos los lugares se volvían iguales y daba igual dónde estuviese.”
Tal vez esas imágenes, contrario a lo que he pensado siempre, van de la mano del movimiento, de quien camina. Son anónimas y tal vez lo anónimo es anónimo porque siempre se mueve. Diferente a lo que parece, puede ser que en su quietud, son anónimas no sólo porque nadie las conozca, porque quizás si se supiera daría lo mismo, sino por privilegiar el sin propósito, sin rumbo. Sinónimo de moverse, cambiar, ser otra cosa y encontrarse de nuevo con el mundo.
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