
Yo le digo NO a la pena de muerte.
Yo apoyo a Pierre.
Si apoyas a Pierre haz click aqui.
Pega este volante en tu blog.


| Llorar a chorros. Llorar la digestión. Llorar el sueño. Llorar ante las puertas y los puertos. Llorar de amabilidad y de amarillo. Abrir las canillas, las compuertas del llanto. Empaparnos el alma, la camiseta. Inundar las veredas y los paseos, y salvarnos, a nado, de nuestro llanto. Asistir a los cursos de antropología, llorando. Festejar los cumpleaños familiares, llorando. Atravesar el África, llorando. Llorar como un cacuy, como un cocodrilo...si es verdad que los cacuyes y los cocodrilos no dejan nunca de llorar. Llorarlo todo, pero llorarlo bien. Llorarlo con la nariz, con las rodillas. Llorarlo por el ombligo, por la boca. Llorar de amor, de hastío, de alegría. Llorar de frac, de flato, de flacura. Llorar improvisando, de memoria. ¡Llorar todo el insomnio y todo el día! Oliverio Girondo |
One big ol'eye seen/seeing through a patch. Big teeth, much more big than that tooth you're missing. Yeah. Freckles!Gracias por una muy muy bonita melodía casi disfrazada como banda sonora para responder mientras tanto a otras interrogantes en mi cabeza, diferentes de mi actual reflexión sobre cómo hoy no me dejaron leer en clase un ensayo por ser aburrido y cómo aquél que hablaba de la vida siendo importante porque así existimos, ese SÍ llega a llamar la atención. Claro, hay que atrapar al lector. Debo decir que hoy encontré en mí una postura tan en contra, y de alguna manera tan manifiesta que me deja con la única petición risible de si alguien podría trabajar como profesor-grupo-compañero en este entorno de gente tan interesante como con la que estudio que se apoya en profesores algunos igualmente lúcidos que prefieren no leer literatura. ¿Por qué pasa eso?
He pensado de manera diferente. No porque sean ideas diferentes (aunque, de hecho, sí lo son pero no viene al caso) sino porque la forma de pensar es distinta. Como en sueños, se entrelazan ideas pausadas pero tensas, tranquilas pero tensas. Tensas porque van concentradas en algo absolutamente externo pero aparecen de forma increíblemente introspectiva. Hoy, una vez en el recorrido hacia allá, y otra a la vuelta. Mirando a un desconocido sin verlo, pensé un grandísimo relato propio, y aunque los pensamientos son bastante interesantes, no son sobre ellos, así que sólo los miro. Mirando, lo entendí mejor la segunda vez que pasó, porque en realidad necesité mucho más al hombre del hacia allá, estuvo más tiempo allí, inmóvil. Un relato sin imaginaciones directamente relacionadas con aquellos personajes. Tal vez me perdí tanto en mis pensamientos que mis ideas se conviertieron en aquellas personas, no podían desacomodarse. Tuve la sensación absolutamente vívida de sentir que necesitaba seguir mirándolos para seguir en mis pensamientos, tuve la sensación de que mis ideas estaban concentradas en mis ojos. Me vi a mí misma rogando en mi cabeza al hombrecillo que por favor no se moviera cuando en un segundo, volteó su mirada hacia la salida, dió algunos pasos, y se fue. Y me desperté, lenta y forzosamente me desperté y sólo con su primer movimiento. Me pregunto entonces ¿por qué hay caras que me parecen tan falimiares? o tal vez tan necesarias. Lo sé desde que siento la necesidad de que no se muevan para seguir pensando lo que estaba pensando, como si sin esa persona simplemente no pudiera seguir con aquellas reflexiones de tenso desarrollo. No me quedo viendo, no, realmente sólo miro como si fueran la clave para dejarme pensar, como si fueran mis ideas encarnadas en desconocidos que no me hablan, tal vez me miren, y quizás estén alrededor el tiempo suficiente para dar paso a una reflexión tan compleja que sólo una imagen de la expresión tensa de mis ojos podría describirla, claro, cuando la cara familiar opta por un movimiento frente a su estática producción de perspicacia surrealista, en donde los frunces verdaderamente se convierten en montañas en petición de una quietud que no la perturbe.