Monday, April 14, 2008

(lost)

Leyendo (me) .

Sobre cuando era escribir: Ah sí- que... así que salía fuerte y pasional: en algo no tan torpe como estas noches en las que prefiero el insomnio. Las letras caminaron pomposas pero medidas. Se buscaron y tejían, en ese entonces, sus ideas bruscas y tal vez ignorantes. Bruscas por ignorantes. Pomposas por gusto. Gustosas por su medición, también. Porque la medición era posible, aún comprensible, aún no tan vaga ni tan ignorante. Aún en la medida de lo que los pasos fueron y habían sido, canclímen de un tanto paso que no invitó a que acertaran las cegueras insensatas. Gracias. Su ignorancia arrebatadora de certezas aún competía con las posibilidades máximas del embrollo, porque su gusto era posible, plausible (vaya si me gusta esa palabra) y era cierto en la medida, claro, de lo posible. Tenían sus grietas y sus rupturas, y la misma probabilidad de imposibilidad, en la medida de lo posible (claro está). Lo posible, bueno, es todo, en términos de ignorancia y de ignorantes. Estas palabras eran ignorantes con gusto, dispuestas a los espacios amplios e indeterminados en términos que eliminaran su carácter e innegable elegancia; pero sobretodo, que invitaran al desazón y la brutalidad. Eran grandes abiertas palabras que invitaban al conocimiento libre y soñador del que pretende entrometerse en los asuntos más cambiantes e indeterminados de todos. Ahora, ¿quién repite lo que acabo de leer? Perfecto. Aquí viene la ola. Tan cambiantes sus formas que repentinamente los intereses comprendieron su inestable función en una vida de formas concretas y necesarias. La cuestión es que su choque con el mundo fue desastroso y maravilloso. Ahora simplemente, no existen. ¿Quién las saca de su abismal inseguridad frente a la cámara? Su choque desastroso. Exacto. Pero es un largo camino. Se ha perdido la literatura. Sus espacios distantes y medianamente abiertos ahora se contentan con agradecerle a la tecnología por registrar lo que hace cuántos meses podían pensar. Para la memoria que no se tiene. Para la memoria que no se recuerda ni a ella misma.

-"Te complicas y te gusta". Qué náusea.- Bah, eso lo hace sólamente quien escoge de las palabras los vicios del lenguaje, no quien los tiene. ¿Y qué? Desafortunadamente el que se agota del abismo prefiere retratar como el movimiento de una guillotina, pah! pah!. Aquí no estamos ante blanco ni negro, sólo ante la claridad y el vicio: los más vistos. Afortunadamente, óigase claramente, la pérdida del lenguaje acierta en no ayudarme a escoger ninguna de mis dos versiones. Quien afirma que las palabras ausentes se hablan para esconderse ignorantes en su propia elocuencia es el mismo que se alborota y retumba con los aciertos, que los busca, que los necesita y no los tiene... ¡pero por qué se asegura en sus cimientos si es que son los aciertos los mismos que yo perdí! y los que no quisiera recuperar sin estar ante el mundo, o en el mundo, o con el mundo (ah, la filosofía...). Claro, a eso le teme. Yo que fui atravesada por entero he quedado muda. Le teme a mi pasividad en el silencio, al desconocido y franco desate del nudo y a mi propio temor. No se puede mirar con tanta distancia y aún retumbar en los "aciertos". Las palabras mudas no son inexistentes. El silencio no implica una ignorancia o un caos. Y sobretodo, el caos no es siempre una forma de indeterminación. Y en fin. El choque con el mundo ha sido inminente, ha desplegado la verdadera ignorancia de las palabras pero dejándolas mudas e insensatas. Torpes, desagradables; básicas y repetibles, sí. Han sido reevaluadas por un cuestionamiento lo suficientemente fuerte como el mundo. El mundo. Sin mundo no puedo ya. ¡Pero sus formas! son complejas, ahora se someten a una ardua re-edición. No obstante, exijo algo por mis palabras perdidas. Por las que sí decían algo, por las que fueron sacrificio de toda la batalla, por las que todo paso pisó fuerte. Por las que toda rasgadura fue rota.

¿Y qué si ahora las razones no son las mismas? Ya no siento igual, ya no pienso igual. Ya no se tejen así. Y bueno, por la estructura no se mueren por nacer. Se mueren por nacer en la razón de la re-estructura.


1 comment:

PePaPereZ said...

muy interesante.
me gustó mucho leerlo