Este video combina con este lugar. O mejor, con sus letras. O depronto, siendo más rígidos, con sus rastros. Tal vez ya no hace armonía con su fondo, tal vez ya no sea un lugar, y nunca lo fue del todo. Eso sí lo sé. Tal vez existe un grandísimo vacío entre lo que suponen sus letras y el espacio en donde ese lugar es creado, sentido o simplemente experimentado. Tal vez el lugar y el espacio no se han encontrado todavía. Tal vez eso siempre se intente, y tal vez siempre duele la posibilidad de no lograr presentarse con todas las cartas correctas, utilizando esos objetos apropiados en la idea ilusoria de que representan como únicos a los personajes que representamos. Pero entender eso como iluso es casi como reducir el arte a la química del cerebro.
En últimas, podrá ser blanco, pero es también la posibilidad de toda alternativa, una cierta apertura que definitivamente, aunque aún no el espacio familiar-íntimo de armonía entre la música y las letras para "representarme", es mejor representante en cuanto a que enlista la posibilidad de la reactivación de la materia prima del rastro y ya no su prolongación, es decir, ya no de las migajas que se paran rígidas y en orden o algunas cansadas y agobiadas por el largo camino que las espera, sino por el contrario, de su colecta a la vuelta. De un repentino y notanrepentino necesario cambio. Así que con el dolor en el corazón de una posible pérdida en la apropiación de este trozo de movimiento frente a un visitante, asumo la responsabilidad del frío de este cuarto sin dejar de quitarle mis manos de encima a esta música. Ella soy yo y yo quiero ser ella.
Quiero que este sea el blanco de las sábanas que nos conviertan en fantasmas.
Extraño a Amélie... y a sus ojos.
Combina mejor
conmigo.
No hay mucho más que decir.
♫ Don't save us from the flames. M83
(gracias a Alejandro por el video)
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