Saturday, October 13, 2007

Until we felt red

Para mi mejor amiga.

¡Qué frenética se abalanza esta ola!, ¡como si viniera en pos de algo! ¡Con qué estrépito irrumpe entre las grietas de este acantilado laberíntico! Como si algo valioso, de incalculable valor, se escondiese ahí. Y ahora retrocede, un poco más lenta, pero aún espumeante de fuerza; ¿está contrariada? ¿Ha encontrado lo que buscaba? ¿Finge estar contrariada? Pero ya se acerca otra ola, aún más omniosa y frenética que la anterior, y también su alma parece henchida de secretos y ansiosa de tesoros. Así la vida de las olas, ¡así la vida de quienes tenemos voluntad!...
F. Nietzsche, La gaya ciencia


A veces creo que me siento en frente de lo que me produce vértigo creyendo que no tengo voluntad. A veces creo que me siento en frente de lo que me produce vértigo sólo por sentir el desmayo, el mareo, la descompostura. A veces creo que me siento en frente de lo que me produce vértigo para sentir el desmayo, el mareo, la descompostura y así, poder tener algo más fuerte para cerrar los ojos. A veces creo que me siento en frente de lo que me produce vértigo para cerrar los ojos y sentir la velocidad, el arrebato, porque el vértigo mismo es un placer doloroso. A veces creo que me siento en frente de lo que me produce vértigo porque con las mismas consecuencias, en el mismo extraño placer, puede aparecer el ímpetu que genera la voluntad, porque sentir el vértigo con placer apacigua los temores y puede dar la fuerza. A veces creo que me siento en frente de lo que me produce vértigo para sentirlo, dejarme abrumar por su vapor hasta aturdirme, y así, asomarme, tener una voluntad momentánea y luego poder creer, con algunos fundamentos, que esa no cuenta, que no la tengo por haber sido una voluntad tan corta, tan imaginaria y esporádica. Se vuelca sobre sí misma porque su movimiento vertiginoso de cambio sólo trae vértigo y no cambia. Sin embargo creo que en esas circunstancias aún existe algo que no cuenta con las condiciones de ser modificado y por eso el vértigo es un placer. A veces es así, y a veces simplemente se llama cobardía. -Todo esto, aunque no sea una cadena de causas y efectos pre-existente a esta narración, la gana poco a poco desde el castigo y el peso que queda de la cobardía, o el "fracaso" propios del estatismo posterior al "desengaño" o a la ausencia de voluntad-.

Sin embargo, repito y continúo. (O continúo y repito): A veces, más bien creo que me siento en frente de lo que me produce vértigo para cerrar los ojos y sentir la velocidad, el arrebato y tener el ímpetu, por un momento sentir placer, y finalmente, sentir las náuseas que con tanta violencia puedan modificar las condiciones de lo que aún aprieta para dar un paso, por fin. O si se quiere, sentir las náuseas, violentarse, modificar y sentir placer en la caída. De cualquier manera, creo, no siempre se tiene voluntad a menos que se la nombre y los juegos del lenguaje no nos encaminen en un destino circular y repetitivo. Hoy siento que no tengo la voluntad que tanto esperaba, pero el vértigo ha cesado y se ha convertido en suelo, sin tener ninguno, de ninguna clase. Y entonces, comprendo que el vértigo no llega en forma de lo que se teme; que tengo toda la voluntad que tengo, y consecuentemente, no puedo apretarme a la náusea y la bruma y tampoco al placer o al ímpetu, porque el vértigo ha llegado y con él, la ausencia de su presencia atemorizante, su inexistente suelo que obliga su tránsito. Ya no se le puede mirar desde la orilla porque su llegada trae, de alguna manera, algo de una voluntad inesperada, la única que se necesita para tomar el tronco por sus raíces, la tacita, y navegar. Admito, sin embargo, que aún no lo hago del todo. Todavía tengo miedo, pero su tenue y dura (no logro confundirlas) aparición y la de mi única voluntad, me permite saber que lo que iba a llegar ya está aquí, para intentar llegar a-ser-a-llegar, y finalmente, por alguna vez, de tantas, y hoy, dibujar el vacío a los vacíos, cuando para zambullirme en las profundidades y las superficies, las olas exigen movimiento.


lam: until we felt red. kaki king

2 comments:

pin2 said...

Y lo raro es que después de caer una y otra vez, el vértigo sigue siendo igual de atractivo. me encanta. Poder admitir la necesidad del arrebato y escribirlo de forma que seduzca tanto. Igual, no tenemos respuestas para nada, pero nos seguimos moviendo, como olas.

"El silencio se cierra sobre nuestro paso fugaz. Este es, me digo, el momento presente: es el primer día de vacaciones. Todo esto forma parte del monstruo que emerge de entre las olas y al cual
estamos atados". VW.

Mr. Bzzz said...

me gustaría haber hecho un comentario como el de arriba.

pero si quiero citar a alguien, no tengo ni idea de quien es VW, pero conozco a Qui-Gon Jinn.

"concéntrate en el momento, siente, no pienses". —Qui-Gon Jinn a Anakin Skywalker