Tuesday, October 05, 2010

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Dicen últimamente que mi umbral de tolerancia a lo perturbador ha cambiado y me he vuelto más resistente a las palabras, a decir aquello que retumba cuando se pronuncia. Contigo he aprendido eso, de a poco, algo de valentía en el nombrar. No como deseo, no como esperaba, diferente. Y a estas entiendo de qué luchas eres ahora tú mi objeto. Hablar. Ya no lo inombrable, ya no de lo inefable.
He luchado desde siempre por saber nombrar. Quería defenderme, invocar a Saul Williams desde chica. No tener miedo, luchar. En esa época tuve la impresión de que había malgastado mis fuerzas, que sencillamente había estado en un lugar equivocado. Que el mundo era otro y no ese que había visto antes. Que simplemente era un problema mal formulado por falta de referencias, de palabras, por excesos ajenos, por faltas propias. Me había sometido. Se lo atribuí al lenguaje. Lo justifiqué y lo sentí en el lenguaje, eso de que de todos esos lugares no había sido ninguno mi lugar. Y aún así había aguantado, había sido, existido, algo paralelo, algo que no era yo. No tenía nada que perder. Pude tomar distancia. Pude perder la decencia y la rabia.
No era necesario nombrarlo todo. No era posible. No lo es. Pero nunca antes tuve tanto de qué defenderme como de él. De repente no dejaba nombrarse más. De repente llegó con nombres nuevos, formas de explicación, de justificación que ya no permitían ser nombrados sino por él. No fue suficiente con parar en la diferencia. No fue suficiente con hacerla notar, no fue suficiente con buscar y repetir e insistir millones de veces hasta buscarme de nuevo e insistir, sólo para hacerla notar y repetir. Siempre fue así. Recordando, no me genera ya un impulso determinante y convencido de sí mismo, de que, si miro bien, ya sucedió antes, ya me digo ahora: no debí, y de que puedo entonces tomar fuerza y asumir que esto ya no me incumbe. Me llenaba de satisfacción ver cómo regresaba una y otra vez su tontería, me llenaba de ilusión por una comprensión mayor. Ya no. Siempre hablamos demasiado.
A pesar de todo, puede ser ficticio, pero parece que puedo diferenciar ese exceso de palabras, de su falta presente. Ahora pareciera nunca haberse ido aquello por lo que luché desde siempre. Una forma de dignificación de la existencia que tal vez necesita con urgencia de palabras nuevas. Sí puede nombrarse. No sé si puede llamarse una defensa, porque ya no confío en aquellos atributos de bachiller mediano. Pero, por ejemplo, se hace sorprendente cómo la defensa, en las manos equivocadas, puede ser una justificación en sí misma para la exigencia de su total contrario. Hoy digo, no nos defendemos de cualquier cosa, baby. Pensé que era muy poco refinada. Que esas sensibilidades antes tan finas se mostraron rancias y ramplonas, desatables con tan sólo media duda, acosadas por angustias neuróticas y psicóticas. Como fuera, establezco hoy que lo que faltan fueron siempre palabras. No dejarán de hacer falta. Pero su falta no tendría porqué haberse aprovechado insensatamente. Sigo siendo la misma, tal vez, con las mismas costumbres de revisar y prevenir. Fatal. Pero luego de un largo, larguísimo silencio, entiendo que aún cuando volví (sin asegurarlo), el miedo a lo indecible no me invade. A ver si la decencia que perdí se valida. Acercarme a aquellas cosas que aparentemente sólo con cierta luz o mirada podían ser claras, y verlas de cerca. ¿Tengo dudas? A la enciclopedia. Si no puedo confiárselas, pensaba antes, ¿por qué hacerlo con el mundo? El mundo se me permite abstracto, cómodamente abstracto, cuando mantiene su anonimato. Me aprovecho de ello y no me enorgullezco.
He luchado contra eso durante los últimos años. La distancia cuando por fin. Cuando por fin estaba llegando. Me conquistó por saber nombrar todo aquello que yo había puesto en otros términos. Aquello a lo que me había sometido sin placer. Ahora quiero someterme a algo válido. De a pocos pierdo el pudor para hablar. No sé si me alegra mi versión del mundo en este momento. Agresivo, ridículo, aislado. Sin embargo, admiro a quienes atraviesan la piel con palabras de nuevo. Hesse, Demian, Saul Williams, Andrés Neuman. Pareciera que fuera eso lo único que guarda sentido al volver.
No quiero explicarme toda, no tengo tantas pretensiones. Sé que mi problema es el nombre, mi debilidad, como cantan, mi brillo, lo mismo que me empaña. Lo mejor de mí está demasiado cerca de todo aquello a lo que me sometí sin saber. Es un Catch 22. Todo podría ser usado en mi contra. Así se ganó la misericordia lo indecible. ¿Y así morirá? No nos confundamos de target.

Suena: Un avión, un pájaro y tú, que duermes.

Tuesday, September 21, 2010

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"Houses, gardens, and people were transfigured into musical sounds, all that was solid seemed to be transfigured into soul and into gentleness. Sweet veils of silver and soul-haze swam through all things and lay over all things. The soul of the world had opened, and all grief, all human disappointment, all evil, all pain seemed to vanish, from now on never to appear again. Earlier walks came before my eyes; but the wonderful image of the humble present became a feeling which overpowered all others. The future paled, and the past dissolved. I glowed and flowered myself in the glowing, flowering present. From near and far, great things and small things emerged bright silver with marvelous gestures, joys, and enrichments, and in the midst of this beautiful place I dreamed of nothing but this place itself. All other fantasies sank and vanished in meaninglessness. I had the whole rich earth immediately before me, and I still looked only at what was most small and most humble. With gestures of love the heavens rose and fell. I had become an inward being, and walked as in an inward world; everything outside me became a dream; what I had understood till now became unintelligible. I fell away from the surface, down into the fabulous depths, which I recognized then to be all that was good. What we understand and love understands and loves us also. I was no longer myself, was another, and yet it was on this account that I became properly myself. In the sweet light of love I realized, or believe I realized, that perhaps the inward self is the only self which really exists."

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Thursday, August 26, 2010

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De repente parece entonces que hablas. Que quieres hablar todo lo que has dejado de decir por sentirte incapaz. Has reconocido que tu silencio no ha sido sólo el silencio del mundo, sino que también ha estado en desacuerdo con el mundo. Quisiste y debiste callar para evitar las demasiadas palabras y el exceso que te dejó exhausta. Fue la saturación, fue un vacío y una nada muy específica de la que no podrías haber encontrado en su momento un sentido porque era cambio, ¿cómo funciona eso?
Ahora tu miedo al cambio y al olvido te hacen entender el surgimiento de nuevas palabras como todas aquellas que se perdieron en un pasado. Te gustaría que así no fuera. Te gustaría que tu silencio hubiera logrado desprenderse y encontrar sentido de otra forma. Ahora sientes que no has cambiado tanto como hubieras querido, que aunque fuiste huérfana de tus prejuicios no sabes distinguir si los perdiste o si sólo quisiste perderte dentro de alguien más. Las dos. Ahora quieres algo. ¿Quieres "recuperar" algo? reconoces las diferencias entre él y tú, y entre él y tú. Entre ellos. Y tú. Sigues pensando en eso. Ves cómo él ahora te reconforta. Ves cómo él antes te preguntaba. En tu cabeza. En su existencia. Su existencia te preguntaba algo. No sabes cuál escoger. No sabes si debes escoger. No quieres recuperarte. Demian habla del estigma de aquellos que son capaces de lanzarse al vacío, de adaptarse, de aquellos que a diferencia de quienes buscan asilo en la permanencia, estarán solos, caminando hacia su destino. No quieres esa comodidad. No quieres confundir tu estigma con el de otros.
Ahora hablas. Te fuiste de casa y sigues ahí. Cuando escribes un mail, dices, "no vivo acá" y luego lo notas. Llevas acá casi seis meses. No vives acá. Tu cuerpo ha procreado acá y no vives acá. Tu cuerpo lucha por tomar consistencia. Tu cuerpo habla en psicoanálisis y no lo considera una casualidad. Demian no cree en casualidades. Cuando lo leíste, resucitaste algo perdido, esa fuerza, esa idea poderosa que encuentra sentido en el deseo y sus configuraciones extrañas, en algo tal vez metafísico. ¿Habrá sido el sentido perdido que con él sabía a libertad? También sabía a orfandad. A veces lo admiras, no su violencia, su ímpetu y coraje de abandonar algo. Aún no sabes si es digno de admiración, aún no sabes cuánto le costó. Tal vez nunca.
Dudas de si no tienes otra forma de hacer las cosas. Esa en la que debes leer y subrayar y luego anotar para lograr escribir. Primero captar códigos, luego generar alguna cosa. Alguna cosa. No viniste sólo para descansar de tu mente sobrepoblada y darles espacio a sus habitantes. No fue para saber por fin cómo hacer del censo a los habitantes de tus decisiones algo más cómodo. Encontrar una similitud y verte seducida y atravesada por ese personaje tan similar a lo que habías buscado te hace creer que recuperas algo. Te hace poner en riña los tiempos, el del silencio, el de la transformación, y ese en el que aún sentías fuerza y admiración por algo superior, sin referirte al dios que perdiste. Por alguna razón encuentras algo en Demian, por alguna razón algo de él cala más fuerte desde siempre. La forma en la que Demian te resucita.
También dudas de tu duda. De esa insistencia para invalidar los pasos que das. Pero ya no crees. El "ya no crees" se ha convertido en un "volviste a creer", pero tu mente se ha visto habitada de nuevo, con mayores excusas, con las de la construcción de una vida, que a veces parecieran siempre caer en genéricos. Como si lo bueno y lo malo fueran el bien y el mal. Sufres porque hablar siempre ha implicado un error. Un exceso. Ahora crees que necesitas recuperar una fuerza para hablar de nuevo, para darle la razón a Spinoza y darle vida a las potencias. Por eso escribes de nuevo. También por necesidad. Volvió la necesidad. Pero vuelves a habitarte por el deber al otro, incluso por el algo superior, por esa misma dignidad a la que le asocias un carácter, porque ha sido lo que te ha resucitado alguna cosa. No quieres excusarte por decir lo que piensas y decirlo en aquellos términos en los que la comodidad no tiene espacio. Quieres encontrar un lugar en el que eso exista sin romperte. Quieres liberarte de la culpa y la decencia. Quieres verte comprendida. Quieres la fuerza de aquello que le da sentido a Demian pero también la pregunta que lo libera. Para ti, según tu historia, son contrarias. No quieres el destino solitario del filósofo aun cuando lo sientes enraizado en algún lugar de ti. Tu cuerpo se compone de otros. Pero no quieres habitarte por estigmas ajenos. Llevas en ti el signo de algo que deseas superior y que será lo único por lo que vivir, un hambre, una seducción específica, un hombre que silencioso sabe observar a otro y no tener miedo. Quieres tu voz sin ingenuidad, quisieras no creer demasiado en el yo, nadie que admiras lo admite. Quisieras dejar de creer en eso. Quisieras transgredir, quisieras que tu silencio pudiera ser un triunfo, una diferencia, y no un tiempo para callar la incongruencia y volver a las grietas luego.
Quieres saber qué fue lo que viste. Y verlo otra vez. Quieres hacer algo de esta ciudad, de Buenos Aires. Quieres escribir en los mails que vives acá, mientras vivas acá. Quieres claridad y sientes odio por tu objeto de la nada. ¿Fue él el de la libertad? ¿es acaso sensato oponerlo a otro tan predeciblemente diferente? ¿y callar? ¿y sentirte una ama de casa potencial, con miedo y preferencia por la permanencia? Esa neutralidad que encuentras en el estudiar algo, ir a una universidad y llenar el tiempo con un hacer sólo por callar el vacío, que tiene su objeto, específico, pero desdibujado. No puedes llenar el tiempo con un hacer en el que reconoces ganancia pero que comprende tanta confusión. No quieres seguir negándote al movimiento. No quieres seguir creyendo que el movimiento es sólo hacer eso que todos hacen. Trabajar o estudiar. Quieres leer lo que como Demian te da sentido. Quieres más que eso también.
No sabes aún si deseas, en esa universidad en la que llenarías el tiempo con un hacer, callar el vacío, ni su objeto, tan específico aún cuando está tan desdibujado. ¿Por eso viniste? No quieres empezar en otro lugar del todo. No sabrías por qué lo haces. No aún. Sabes que te niegas. Sabes que necesitas empezar. ¿O no? Quieres resolverte y te quedas inmóvil. Sigues sin entender. No quieres volver, estrictamente y con ímpetu sólo si se trata de nubes grises y buses demasiado llenos.
Pero quieres dejarlo de lado. Quieres encontrar un hacer que no te den tus padres ni tu familia, ni la gente que ves en la calle con traje de oficina y con una vida, hecha, funcional. No quieres un tiempo vacío, vacío, silencioso sólo por estar en desacuerdo con el mundo, quieres un silencio que sea el mundo mismo, si es que te llega. No quieres la culpa por enfrentarte a tu roommate por unos platos sucios. Quieres dejar de temer. No quieres agredir con palabras. Ya no reconoces si hablar y decir lo que deseas, en desacuerdo con las neurosis de otro, es una guerra. Quieres tener las palabras adecuadas y le pedirías al mundo menos ruido, la posibilidad de generar menor ruido. Sin excusarte. No quieres amenazar con el volumen de tu voz, o dar la espalda. No quieres insensatez ni violencia.
Quieres seguir escribiendo, pero se hace tarde, y él te espera en tu cama. Sientes la espera. Quieres un punto y aún no lo tienes. Quieres hablar.


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Sunday, August 15, 2010


Bolinha de papel no estomago

En días así extraño nuestra posibilidad de la escritura, porque todavía creo que algo podría explicar, acá en donde los cuerpos no saben hablar, aunque crea más en lo contrario. Pero también la padezco, sufro lo que nos hizo, la prolongación eterna hasta el infinito, hasta hoy, que no permite confiar en lo más orgánico. En el dolor físico, en los nudos en la garganta. Ese espasmo lo tengo hoy y no sé en qué creer. Ese espasmo en el estómago que (no) predice si algo se repite.
Porque este miedo es una de esas incertidumbres por las que desearíamos creer para poder suplicar y así volver a pertenecer. Darle existencia a algo superior. Pero no. Este es un conocido, que nos deja solos, ese espasmo que se repele sin constatar un rechazo... de cualquier forma, ¿cuándo se constatan esas cosas? siempre tarde. Contigo sigo tratando de adelantarme, con mayor cautela, pero mi cuerpo no quiere excusarse más, por simple historia. Quién entiende. Algo se rompió. Y tengo la mala costumbre de adelantarme, de evitarlo mal, de creer que las palabras ágiles y firmes y casi amenazantes poseen coraje y guardarán el cuerpo cuando son más bien el reemplazo de aquellas eternas suplicas a unas divinidades tan ausentes; el sometimiento más triste, la revolución más desesperada. Dime que no es así, porque yo lo afirmaré, sin pensarlo, dímelo rápido.
Carecen de utilidad. Es sólo el presentimiento insoportable del abandono, de la incomunicación, de aquella por la que poco se puede hacer cuando los signos se presentan, ahora en un cuerpo que cambia, que se habita por algo nuevo, por otro, literal, y ya no sabe más sino lo que suplica y atraviesa. Tal vez esto no es suficiente. O tal vez no lo sea nunca. Hay una distinción.
Quiero evitar soportar. Se necesita una revolución que no aguante por otro, que no tolere cristianamente, que se haga digna de su fuerza y pida lo que necesita, que lo sepa, que lo puedas saber. Cómo me gustaría no disculparme más y que el mundo se sienta a mi medida. O como esa anestesia, la última, la que le siguió al analgésico y no la que me hizo caer al piso por sólo tratar de moverme al baño.
Nos seguimos adelantando porque no terminamos de reconocer lo que tuvimos que haber aprendido. No sabemos si podríamos protegernos de estos dolores, confiamos en que se hayan guardado en el cuerpo y que él lo sepa. Y que cuando lo sepa, no duela. Pero es un contrasentido. Y por demás, mi deseo no siempre se asocia con mi deseo. Mientras tanto, todo esto, ¿a qué se le adjudica?¿ a tu torpeza? ¿a mis hormonas? ¿a la memoria miedosa del espasmo? ¿a la alarma acertada del espasmo? no es puramente corporal, es simbólico. Se siente por todo el cuerpo el vacío y lo químico de todo este asunto es fundamentalmente algo dentro de la biología femenina pero no es sólo eso, y no aquello que interpretado como tal, "ya pasará", como creyendo que se va a ir, como si nunca hubiera estado. Cómo explicar algo tan animal y tan humano. Me hace preguntar, sin hacerte responsable, y sólo pensando en la transición y transmutación y transporte de afectos y valores, ¿quién abandonó a quién en todo este juego de desplazamiento orgánico?
Yo sufro porque he abandonado algo que entonces me abandona a mí, algo que se sentía como una presencia nueva, nuestra, materialmente nuestra dentro de mi cuerpo. Ha abandonado mi cuerpo. Nos abandonamos, ella y yo, y en algún lugar entonces estarías tú. Sin saber, sin sentir, sin nada. Y eso duele. Y se siente, y me agarro fuerte, y te pido más, tanto porque mi mayor memoria de dolor es justo la del abandono. Y ahora reconocer tu cansancio.

Te abrazo fuerte sin poder saber.
A caminar.

suena: Scott Walker diciendo "...for silence and for language to emerge..." en isat.

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Sólo el pensamiento vivido vale. Eso dice Demian, Hermann, y ahora yo. Y yo cierro el libro y miro por la ventana con ese dolor de cabeza leve, el de la mañana, el de haber madrugado (cualquier cosa) un sábado, a clase, la primera, para ver que todo está cerrado, que no hay locutorios, ni kioskos, que la vida que está afuera está pasiva, que hoy no me ayuda, que hoy está fría, que hoy hay silencio, que quiere ayudarme, que quiere esperarme, darme tiempo, pasar.
El sábado pasó su tarde por mis ojos ya sin el afán de encontrar esa idea, esa que ya me calentó como tres o cuatro cerradas de libro el pecho, como cuando todo por fin tiene sentido aunque nada funcione, aunque se sepa que ha sido sólo a punta de movimientos que nos sorprenden, que no hablan de nuestra habilidad para la contingencia, que nos evita otra vez pensar la quietud como otra ficción porque una vez que se ha asimilado debe quedar en pausa, como en todos los silencios del mundo.
Ese calor que alguien alguna vez me decía que sentía, y yo le respondía deseando entender, le respondía que sí, que lo sentí también, como si las palabras pudieran generármelo, pero estaba en mi cabeza, el calor, no en mi pecho, no como Hermann.
También habla de lo ancestral, de las categorías, de la ingenuidad con la que sólo intuímos y nos aparecemos frente a esos seres eternos, que llevan esa mirada que sólo podría tener un animal, y lleva por dentro todo lo que alcancé a tener y deseé perder. Cuánta pretensión, cuánta solemnidad, cuánta sinceridad, cuánta cosa sublime.
Definitivamente pensar más de lo que se puede decir es lo mismo que hablar demasiado. Llevo en mi cuerpo la marca de una adolescente que sangra, pero nuestra diferencia es que ella podría esconderse más fácil que yo, ella necesita creer que es una mujer. Yo ya lo comprobé, aunque no lo soporte como discurso, a veces tan "femenino", ya lo sabía, pero en mi cuerpo sólo queda algo inefable, una pérdida inevitable de lo que intentó ser una gestación y debió evitarse.
Sólo camino mi cuerpo el sábado queriendo poder nombrar.



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Friday, August 06, 2010



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Des(encanta)miento





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Monday, July 26, 2010

Tha Arcade Fire Windowsill Down To Earth Repair

Anyway.
I know you're writing a letter to me right now. I know it probably won't be that revealing. But hey, I should know by now, times are changing fast and we like to feel more innocent than we really are. We'd like to fly, but we choose unwisely. We protect ourselves and deal with time as if 40 years had passed. We're not impermeable. I know I can't be. I haven't been. But will I?

Should I? Should I really work on a nice letter? Words? By the time we met, times had already changed, babe. Shouldn't we find another way to get our names signed? Probably not. But the truth is: life is changing faster, don't know what's pure and what's not, don't know what my true heart calls for, and if words can suit him still, knowing they never really did.

We Used To Wait
I used to write, I used to write letters I used to sign my name, I used to sleep at night, Before the flashing lights settled deep in my brain But by the time we met By the time we met the times had already changed So I never wrote a letter I never took my true heart I never wrote it down So when the lights cut out I was left standing in the wilderness downtown Now our lives are changing fast Now our lives are changing fast Hope that something pure can last Hope that something pure can last It seems strange How we used to wait for letters to arrive But what's stranger still Is how something so small can keep you alive We used to wait We used to waste hours just walking around We used to wait All those wasted lives in the wilderness downtown Oh we used to wait Oh we used to wait Oh we used to wait Sometimes it never came (Oh we used to wait) Sometimes it never came (Oh we used to wait) Still moving through the pain (Oh) I'm gonna write a letter to my true love I'm gonna sign my name Like a patient on a table I wanna walk again gonna move through the pain Now our lives are changing fast Now our lives are changing fast Hope that something pure can last Hope that something pure can last Oh we used to wait Oh we used to wait Oh we used to wait Sometimes it never came (Oh we used to wait) Sometimes it never came (Oh we used to wait) Still moving through the pain We used to wait for it We used to wait for it Now we're screaming sing the chorus again We used to wait for it We used to wait for it Now we're screaming sing the chorus again I used to wait for it I used to wait for it Hear my voice screaming sing the chorus again

Wednesday, July 21, 2010




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Dejo de saber cómo se siente ese cuerpo transformado en consistencia, en materia firme y flexible. Dejo de saber cómo se siente la apertura cuando te encuentro y vuelvo y llega el deber. Por hoy quiero dejar de deber. Hoy quiero tener qué atravesar de astillitas, diferencias, consistencias Otras y Otras mías. Hoy quiero mi cuerpo consistente.






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Thursday, July 08, 2010

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Yo me pregunto:

¿Cómo se llama esa película del niño que no puede comer pizza en toda la película hasta que al final le dan los dos últimos pedazos gratis antes de cerrar el almacén? Bellos colores, la trama no gira en torno a eso, pero un poco sí, claro la pizza representa todo lo demás. El actor una mezcla seguro muy hipster entre Michael Cera y el hermanito de Malcolm. Bonita conversación con el padre en la última escena en el carro sobre la adultez. Pizzas grasosas. Cuál será.




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Wednesday, July 07, 2010

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Para recordar (?)


Que no por delirante debe descartarse el delirio que pretende hacer que la naturaleza se comporte de tal o cual manera. Sino saber, mejor, que los hombres delirantes, todos los hombres, estarán sometidos a la naturaleza de sus delirios.


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Ahora, que de ahí se elija... duda.

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Momento de subte No. 4

Estación de Carranza, 7:00 pm aprox. Saludé al hombre que vende los tiquetes en el subte, Hola, y me saludó de vuelta, Hola, subiendo por un segundo la mirada y sonriendo, alegrado, de vuelta, mientras se concentraba en no perder la idea de lo que tenía que hacer y sus manos se movían rápidamente. Luego me dio el vuelto para un billete de $2 y no de $5. Ay no, momentito, ya te estaba dando mal. Tardó un momento en encontrar la cuenta de lo que hacía falta, pasó las monedas por el puente hueco del vidrio y mientras sonreía nerviosamente, con la cabeza ladeada, ¡¡¡Mi segundo día!!!, con el dedo índice y el corazón arriba, expuestos en el vidrio.

Sonrisa, sonrisa, no hay problema, sonrisa, Adiós. Se me quedaron como en la lengua las palabras: "Buena suerte". Estaba demasiado concentrada comprobando que seguía siendo alguien, que era su segundo día.



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Monday, May 17, 2010

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The imagination can transform all sorts of personal insanity into elements of self-invention, and you need to make use of this.

Karl Lagerfeld



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Me encontré con la doble de la Estrella

al abrirse hacia los lados la puerta del ascensor

y yo salía

y ella entraba

a las cuatro de la madrugada

y vi que estaba absolutamente pirada

le pregunté qué había tomado

dijo 6 Valium y Vino Blanco

porque hoy era el último día de rodaje

y le pareció que había que celebrarlo

jodiendo con algún tío del equipo

y colocándose

porque éste era su pueblo

y ella iba a quedarse

mientras nosotros nos íbamos

y la tortura de no ser más que una doble

dejada atrás

en un pueblo en el que le dolía haber nacido

estaba destrozándola ahora

de verdad

y eso hizo que volviera a avergonzarme

de trabajar como actor en una película

y provocar ilusiones tan estúpidas

de modo que me la llevé a mi habitación

sin planes respecto a su cuerpo

y ella se sintió desesperadamente decepcionada

intentó arrojarse por la ventana

y le dije que no valía la pena

no es más que una película estúpida

no tan estúpida, dijo ella, como la vida

1/11/81

Seattle, Wa.



Sam Shepard