Sunday, October 05, 2014

"Decía mi abuela que cuando una mujer se sintiera triste lo mejor que podía hacer era trenzarse el cabello, de esta manera el dolor quedaría atrapado entre los cabellos y no podría llegar hasta el resto del cuerpo; había que tener cuidado de que la tristeza no se metiera en los ojos pues los haría llover, tampoco era bueno dejarla entrar en nuestros labios pues los obligaría a decir cosas que no eran ciertas. Que no se meta entre tus manos- me decía- porque puedes tostar de más el café o dejar cruda la masa. Y es que a la tristeza le gusta el sabor amargo. Cuando te sientas triste niña, trénzate el cabello; atrapa el dolor en la madeja y déjalo escapar cuando el viento del norte pegue con fuerza. Nuestro cabello es una red capaz de atraparlo todo, es fuerte como las raíces del ahuehuete y suave como la espuma del atole. Que no te agarre desprevenida la melancolía mi niña, aun si tienes el corazón roto o los huesos fríos por alguna ausencia. No la dejes meterse en ti con tu cabello suelto, porque fluirá en cascada por los canales que la luna ha trazado entre tu cuerpo. Trenza tu tristeza, decía, siempre trenza tu tristeza… Y mañana que despiertes con el canto del gorrión la encontrarás pálida y desvanecida entre el telar de tu cabello." 

Paola Klug, La Pinche Canela

Dear Yogi Attempt: 

It's sad that you were totally manipulative, intentionally or unintentionally, to fulfill whatever void you have in your heart. That push-pull thing you did would drive any person insane, and it seems to me that the only way you can deal with your own issues is to project your fragile ego and insecurity on to me and (try) control me via manipulation and aggression. Yours was one of the worst kinds of abuse, where you sing to me gently, stamp all over my opening tenderness, then repeatedly say: “Hey, you’re the one who's hurt, you opened, your bad.”

In short, you are indeed one self-centered asshole.

This egotistical nature of yours only proved you lack your own personal power, so you could only try and strip me of mine. I'm absolutely glad I didn't choose to invest any more of my energy and time into a relationship that was terribly unfulfilling and destructive. Perhaps I'll go even one step further, and reconsider everything you ever said to me as toxic, rather than sweet. I’ve encountered wild yogis, who do terrible things to the people around them. You could be one of them. That pat on the back you gave me just clinched it for me: your ego is out of control. So no, it's not me, it's not my issue. Perhaps my issue is learning how to slam the door on a snake, keeping venomous beings away from my tender heart. As you once said I was naive, well, I do not agree, I am naive just when it comes to you, so I guess that sort of malice could only be attained by encountering people like you on my path.

What I wanted and needed in a relationship was never going to be met by you… I guess you knew this, and you resented me for knowing it too. You were right. I feel a tremendous amount of relief by admitting this to myself, and I would never deal with any of your bullshit again if I had the chance to go back, not even in my spare time (since I always knew you weren't who I wanted to be with). Why waste my time? You were right, I wasn't in love with you. I only wanted to be. Still, I deserved better because I am better (and even while not being truly in love, I was better to you). 

If it helps, know that you won’t experience the same pain I'm going through, you'll go through something much darker, much more painful. But that’s your path, far and outside my slammed door. I'll keep that closed. I won’t let you feed off of me anymore. Maybe your teacher is strong enough to slap some sense into you, but that's not my deal.

I'm glad I ditched you.

PS: I guess you needed to give back some of the pain for all those lousy times you cried in bed fearing that I might fall in love with someone else. 

Goodbye forever, you fragile dick (no pun intended).

Oh, my therapist wants you to know that thing you did is called sexual abuse. Though I doubt if I agree, I see right through it, nothing more than just another pathetic attempt of appearing strong when being so weak. Do you remember that I laughed in the middle of my tears? Yeah, that was me acknowledging the abuse, but very consciously admitting to myself how ridiculous you really are. Someone who'd sit on a lotus flower, showing their melted stars tattoos on their feet, just before abusing. Who gives another person an ultimatum after abusing them? Someone with lack of tools and humanity. It was so easy. 

Saturday, October 04, 2014

Esto es todo un enigma pero creo que podría escribir algo sobre la verdad, quiero que quede algo valioso.

Estallaré en mil formas
ya no estarás en la zona de mi alma
y descubriré mil vientos
Y ahora invertido:
Ya no estarás para darme valor
todo se quebró, sin embargo mis ojos
dan al cielo.

"Estamos todos en la misma, nadie nos va a salvar." Quiero escribir una canción. "Es un enigma de amor. Estamos hechos de cenizas de los que ya no están." Una canción que diga cómo se siente estar en un planeta diferente, haber querido algo que no era lo que se creía que era. Debe haber una biblioteca humana infinita y universal sobre este tema.

Paralelamente quedan las frases bonitas. No me las tomo muy en serio y está bien. "Lo brillante de la oscuridad yo lo vi en tus ojos negros". Eso me decías siempre.


No hay que temer a pretender, es sólo querer ser más de lo que ya somos... pero cuando veo gente pretenciosa que se dice eso pero no se dice la verdad, dejo de creerme, ya no le creo a mi adolescente de viento, de cuando tenía 14 años, y eso me da tristeza. Porque me creo, todavía me creo, pero no sé qué me hace diferente a ellos.  


Thursday, May 15, 2014



Hoy encontré esto entre mis anotaciones de 2012: 

Después de Darwin se puede hablar en nombre de la naturaleza. Que la única salida a quienes hablan en nombre de la naturaleza para matar sea negar su cientificidad es otro problema. El problema es el fascismo. Aquellos que hablan en nombre de una única verdad. Ya sean religiosos o no, ya sea en nombre de un propósito político, se trata de la coerción en nombre de la verdad. 

 Y es que sí, a ratos parece muy obvio, pero no hay que olvidar nunca:  el horror y su banalidad puede habitar cualquier espacio. 

Thursday, January 23, 2014

Pedí que cuando fuera el momento, y ellas terminaran, me dejaran a mí estar sola. Estaba lloviendo. Había dicho que quería llevar flores blancas. Mi mamá insistió en sugerirme varios ramos mientras caminábamos cerca al cementerio. La paré más de una vez. Como una adolescente herida le dije que me dejara escogerlas a mí, solo a mí, que eran mías. Que se encargara de sus cosas y yo de las mías. 

Esperaba mojándome por fuera de las sombrillas. Me sorprendió ver tantos nombres, uno encima de otro. La tumba de su hijo está justo bajo la suya. La de su mamá encima. Y creo que la de su papá está en la base. O la de otra mujer más abajo. Pensé si me enterrarían a mí también ahí. Por lo menos está mi apellido, desde el otro lado, llamándome. 

Llovía y tuve que escribir. No fue suficiente con estar ahí presente, porque pasaron años, muchos años, y dejé a la niña de 14 años allá, también, esperándome para darle alguna respuesta. Preguntándome si algo ha cambiado durante todo este tiempo, preguntándome si por fin puedo recogerla y traerla a casa. Ya sola, la vi ahí parada, delante mío y frente a la tumba, sin saber qué hacer. Ella también estaba sola. No sabía nada, no mucho más de lo que ahora yo sé. La distancia del tiempo es una ficción necesaria, tal vez. El cambio fundamental, seguramente, es que ahora soy capaz de dar abrazos. Soy capaz de abrazarlo a él y a ella. A nosotros. Así se quiten de mi lado, así no se dejen, puedo saber porqué, puedo resistirme a su resistencia y obligarnos. Me gustaría habernos traído más novedades fundamentales. 

Mientras se borraba la tinta como en una película escribí en el sobrante de una fotocopia sacada de un libro de cristales. Escribí que, si algo de él era viento, quería que fuera parte de mi fuerza. El cielo se despejó. Una bonita coincidencia.


10.01.14

Thursday, January 09, 2014

Quisiera ser, ante todo, responsable. 
"Soy menhir vahopavor"  

I. Tengo tanto para enfocar en otra cosa que no sea este fetichismo por lo que aún son apenas escenas, imágenes. En primer lugar podría enfocarme en crear algo. Un poema, unas palabras dulces, crispeantes, sonoras y atrevidas. Podría dejarme ir. Pero ya veo que de a poco me abrumo por este fetichismo que apenas se construye casi como una operación estética del viento, que propone repentinamente una escena hermosa de cotidianidad impensada en la mitad de la vida, cinemática. Me gusta no programar la vida. Las hojas cayendo. Pero su carga poética vive de contingencias que, a ratos sin una voz, parecen sencillamente desaparecer para siempre, hasta nunca, desde siempre. Estas imágenes se enriquecerían al tener un marco, una organización, un itinerario, pero este "deberían", "deberían", "deberían" también les quita el aire. Tanta discusión amarra la lengua: "carne quirúrgica", "lengua violenta", "fría", "ascética". Tal vez hacer películas. Tal vez guardar en el tiempo, en la escritura, la memoria y la invención. Tal vez insistir en esas sensibilidades participando sin proyectar al mundo sólo para mí esa difícil incapacidad de división que habita entre los objetos y yo. 

 II. Pensé el punto I después que el II. Pero es mejor terminar con este II que con su neurosis limitante. He aquí la sangre y las vísceras. Siento sed y placer cuando aprehendo y agarro palabras que son objetos, se hacen por fin cómplices, no nuevos, sino descubiertos, como magia. Me agradan y me dan vida, las leo o me las invento y así existen en mi mundo desde siempre:

Zumo gladiolar 
Olas blancas
Miel o aire de naranjas frescas 
El sol: limonada del día 

 III. Miedo miel. Hace poco me lavaste la cara con miel. El agua la disolvía y me caía en los labios, dulces.  Tengo miedo. Todos los días fallo en olvidar esta nueva invención peligrosa. Mi planta, la de las flores rosadas, está ahora en el borde de mi ventana y es tan grande que es imposible de ignorar. Es el recordatorio de algo vital, fugaz, efímero, incierto. No quiero dolor pero prefiero que frote hasta arder y no que no toque, que no duela, que no arda entre los dedos del ácido placer. La verdad es que tal vez duele precisamente porque no arde. Porque sé que a ratos, ya separados, juego con palabras, nada más. 

 IV. El limón y la sal. Ayer alguien me decía que lo importante es dejar vivir al deseo. Habiendo aprendido con los años a vivir su fugacidad y a dejar morir cuando se apaga. Le di la razón con temor, pero le dije con las tripas: "El deseo es vitalidad". Nada en mí puede rendirse a la muerte antes de la muerte. Mi amigo me confesó que recordaba ese disco de Julieta que me dieron una vez y que era testigo directo de que hace años me amaron profundamente. Alegrías tuve para dar, no creas que siempre fui así, parecía una canción posterior espejo de la vida y en el orden de los discos. Otros serán testigos de que pude haberla cantado. Ya está bien. Habito las carencias con el placer de sentirme completa todavía, luego de los años todo cobra sentido de repente. Asumo el margen de ignorancia para siempre, sin pena. Con la gloria de habernos visto crecer, en algo. Me reconcilio con lo inevitable, con lo que nunca tuvo una explicación. Me he curado en la distancia, ya no puedo negar la vida. Era mi reflejo, ¿qué fue lo que (hizo que) en mí devino tanta poesía?

V. Mora y Ananá. Hoy lo leí por primera vez desde que lo recibí impreso. Sentí un malestar mínimo, el que se siente cuando finalmente se le puede ver a algo duro a los ojos. Se reconcilia con la vida desafiante. Así fue. Así fueron las cosas. El olvido no es necesario, ya se reconcentra la vida nueva. Amo que la literatura haya guardado a Fernanda, a las luces y avenidas, al dolor, al ardor, a la sangre, a la vida que renacía en el justo momento en que se preparaba para morir, transmutando en la mirada a través de un vidrio panorámico empapado. 

VI. Flores blancas y turmalinas negras. Mañana vamos a la tumba de mi papá. Turmalinas al desayuno, itinerarios anacrónicos. Ya dormiremos juntos, eventualmente, en una larga noche. Le llevaré flores.

VII. La poesía: "Erótica es la lengua que lasciva lame, infringe y fricciona el verbo dentífrico. Se estira, tira del frenillo que no logra del todo frenarla, refrenarla y cortajea sus escamas, sus filamentos ágiles, hilos delgados que pueden siempre alargarse más, un poco más, un poco más.

Si la lengua no es erótica pero su materia sí, ¡qué violencia! Esa sí que duele. Porque una lengua seca que habla de lascivia ejerce a contrapelo su contraste y vuelve su materia carne putrefacta, carne que no duele, ni lastima, ni siente suerte alguna de placer. Es carne quirúrgica, cortada con lenguas de tijera. Y sobre un asfalto sin afán está tendida, sin arder, sin calor, sin moverse. 

La lengua podrá cortajearse en su búsqueda violenta de placer, pero seguirá la senda del goce, si palpa. Sin embargo, un ascético lenguaje no puede tocar el placer de la carne ni tampoco su dolor. Esa frígida verborragia que utiliza la materia erótica como un experimento, esa sí que duele, tan instrumental. 

Entre el placer y el dolor, en las aristas, en los bordes, surfea la lengua ambigua, coqueteando con los lados que se tocan para ser. Poética y escurridiza, objeto de deseo, pura tentación, huye para que tras ella corramos deletreando cada sílaba, líquida, cada letra en el papel que se dilata. Palabra ungüento que fricciona la piel y las heridas, que dibuja cicatrices en su flameante, en su intrépido viaje por los poros, receptivos y calientes. 

Pero una lengua fría que no palpa, que no toca, que analiza y determina, es violenta, no se atiene a su materia, contra ella acciona, de su tentación se guarda y es así como lastima. Lastima sin un ápice de amor. Prefiero el dolor estrellado, prefiero puntas de metal latente que lentamente hincan sus colmillos en la sangre. Prefiero que frote hasta arder y no que no toque, que no duela, que no arda entre los dedos del ácido placer ." (Gabriela Bejerman, texto leído en la Feria del libro de Buenos Aires el 1 de mayo de 2012 en el diálogo de escritores latinoamericanos acerca de "Violencia y erotismo", moderado por Daniel Link.)

Tuesday, October 29, 2013

Lo que me queda por resolver escribiendo son cosas de la infancia, de la vida, yo qué sé. Me pareciera que en esa búsqueda vivo esa vida escindida, a la espera de encontrar una calma, la perdida, como si una cosa excluyera a la otra, como si no supiera que ser sólo de una cosa es una idea muy ingenua. Quiero decir que, pareciera que en mi experiencia, escribir existe sólo como la búsqueda de la resolución de algo, cuando no sólo creo, sino que creo que sé bien, que escribir no es sino un ejercicio "performativo" que tal vez no cumpla nunca la promesa de resolver algo de sí, ¿pero y si sí? ¿cómo renunciar a eso? 

Si así fuera, creo que sería de las que cree que luego de resolverlo puede ahí sí empezar, como si luego de resolverse no sólo existiera todavía suficiente vida para empezar, ahora sí, con algo de claridad, sino que tuviera la posibilidad de nombrarse así. Esquemas de primer paso, segundo paso.

Un cuadrado. 

El problema consiste en esa fijación de separar y dividir y excluir y creer en pasos y escalones y progresiones, fin. 

Escribir como lo hago, de la única forma en la que sé hacerlo ahora, buscando alguna cosa para pensarme, a la luz de estas fijaciones e imaginados escalones, sería sólo una forma miserable de existir. A ratos pienso que estos niveles de evasión profundos se deben a eso, a no haber podido resolver, más que todo lo demás, esta conjetura de excluir un proceso del otro. Esta idea de que sin problemas habría sido otra, de que si me sueltan en un país extraño sería nada, nueva, toda completa, sin determinaciones, cuando sé que precisamente, por alguna de esas razones paradójicas de la vida, he terminado justamente insistiendo en esos retornos, en esas afirmaciones identitarias, en esas neurosis, en esas ideas que tantas veces son tan solo reflejos de los que quisiera librarme. 

Es algo que ya había pensado. Escribí: "Mi miedo es que un día, con esta necesidad de seguir viviendo, empiece yo una vida diferente para poder vivir con la que no fue, y mientras tanto, mientras esa llega, o vuelve, esta se termine, me la acabe, y vea entonces que al final era la misma, sólo una, la que se quedó iniciada y sin poder." 

 Siempre esperando la redención: esperando que dejáramos de tener problemas, esperando que las cosas mejoraran, esperando a salir del colegio, esperando a volver a mi casa, esperando que cuando vuelva a mi casa mi papá todavía exista, esperando a que todos estemos en un sueño, esperando que esta haya sido una larga noche de advertencia, esperando una vida que ya empezó, que asumí como una antesala desde siempre como única esperanza y que avanza no sólo en lo que aún no soy y ya no fui sino se que progresivamente se aleja de todo eso que estuve esperando, que ya nunca más va a ser, que fue mío hace tanto, y de repente veo hoy a menos de un mes de los 27. 

Con mis afectos irresueltos, con mi manera de aprender, con la manera en la que me pienso, sería una grata sorpresa encontrar un día que pensarme así nunca ha sido sólo un accidente, que no fueron tantas las determinaciones forzosas y que tal vez desde una perspectiva diferente estas preguntas y estos cuadrados eran sensatos, o tal vez inevitables. Pero a veces me incomoda tanto, que me pregunto si no fue esa espera fatal la que me encerró en un infinito ciclo de blancos y negros, la que me hizo preguntarme desde siempre cuándo sería yo y sería todo diferente. Si no es la misma que al tiempo es tentación por la pregunta de si existe, en un mundo paralelo, una mejor versión de mí misma que ha visto, que ha comprendido algo más y afirmar algo que yo no. 

Escribir o no escribir. Encontrar eso a qué "dedicarle la vida" tendría que contener algo de espíritu y entrañas. Para lo contrario tengo otras opciones que le pertenecen a esa otra vida intacta, a ver si potencialmente hay algo ahí. Pero me pregunto si todas esas elecciones siempre tienen que ver con lo que sigue sin resolución. Yo quisiera saltarme el paso, no insistir en esos afectos, en esas luchas, no convertir toda la vida en un objeto de una vida anterior, pero sé que en lo que se insiste hay entrañas y se necesitan y sin resolver siempre se insiste en el mismo lugar, desde donde sea. Así que, ¿cómo darle la vuelta? 

Sólo sé que escribiendo conozco mejor lo que pienso de las cosas. Con dificultad o no y para bien, para mal.  

Thursday, September 19, 2013


Love After Love

The time will come
 when, with elation 
 you will greet yourself arriving
 at your own door, in your own mirror 
 and each will smile at the other's welcome, 

 and say, sit here. Eat. 
 You will love again the stranger who was your self.
Give wine. Give bread. Give back your heart
 to itself, to the stranger who has loved you

 all your life, whom you ignored for another,
 who knows you by heart.
 Take down the love letters from the bookshelf, 

 the photographs, the desperate notes,
 peel your own image from the mirror.
 Sit. Feast on your life. 

 Derek Walcott


I always pictured some cacti under the name of "Painted colors from a cowboy cliché". I've got them on my mind and camera already. Soon drawings on paper. 
Goodbye for a while, my sweet reminder. 
19/09/13



Friday, September 13, 2013























Tuesday, July 02, 2013




"- How is it going? 
 - It's going, man. Keeping it real, taking it easy, fighting the fallacy of misplaced concreteness"


Hay días en los que la sensación de esos años me inunda. Lo tengo prohibido. Pero más adentro me prohibo prohibírmelo. Me rehuso a olvidarlo. Me rehuso a pensar que esa emoción, esa mirada, esa encarnación de otra sea inalcanzable por ser irrepetible. Le comentaba que a veces para despojar a los recuerdos de toda sensación, para que no se fuera perdiendo con el paso de los días tenuemente todo, me acostaba en mi cama tardes enteras a recordar intensamente. Quería volver a vivirlo todo y agotarlo, para no perderlo sin darme cuenta. Funcionó en algun momento. Pero con este vacío no quiero agotar lo que queda porque ya no queda nada a qué volver, y esa sensación de que no queda nada a lo qué regresar fue lo que me reveló que el afuera siempre fue más grande y que la contemplación sería abiertamente una invención de algo que extraño encarnado, real. Ahora todavía recuerdo. Bajábamos de los Andes tarde en la noche, todos juntos, los que ahora saben qué hacer y lo hacen, esos mismos con los que ya no tengo nada de qué hablar. Bajábamos caminando. Se veía Bogotá llena de luces como siempre, pero era toda nueva. Todo era promesa, todo iba a ser tan diferente, pero luego empezó otra vida. Esta: una que dice: elegí el delirio equivocado. 

Pero tengo prohibido hablar así. 
Tengo prohibido anhelar.

comtruise.84'dreamin'