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Saturday, September 20, 2008





Es pas mos
espasmos
espasmos en cada palabra. (Y no escribe desde enero)



Diccionario de sinónimos

_________:

  • convulsión, espasmo, exaltación, ________




You Donnie Donnie Darko




*

Thursday, November 22, 2007

"Moving, moving since creation.
For ever the winds blow, for ever the waters move,
not for one moment since creation have they been still."

Hoy
Suena a viaje. Suena a irse lejos. Suena mejor, a que no estoy acá. Sabe también. Y hace frío, pero acalora. Acalora el frío. Hace sudar como la fiebre y sólo tensa las fibras.
Sólo a veces algo es acogedor: una cobija bien puesta, una buena comida, que no dé asco, pero que no sólo sepa bien, que no sólo se vea bien, porque he descubierto que eso es bien banal. Interesados por el sabor y las formas, como las comidas que nadie come, son las ideas que nadie piensa, de esas que dan asco. Esas sí sirve comerlas, pero a veces llegan también a dar fiebres y fríos, y esa incólume tensión de fibras. Acá no sirve una comida que dé asco, ya de por sí existe la tensión de fibras (será por haber pensado demasiado). Necesitamos una comida que sea como un tomate cherry caliente, tibio, limpio, caliente, caliente pero que no queme, que sólo esté a la temperatura adecuada. Como un sueño que recuerde la infancia. Una buena comida que recuerde al niño, una que sea por fin ese algo que sólo a veces es acogedor, aún en su ausencia.
Pero suena a viaje.
Suena a irse lejos.
Suena mejor, a que no estoy acá.
Sabe también.
Se toca con los dedos que ya no hay vínculos vigentes. Silencio. Y luego esos contados momentos. Será que ya no soy, que entonces propiamente soy y todo es lo que alcanzó a ser. Y yo misma lo he visto sin verlo: no me reconozco entonces en ningún rostro, ningún sabor, ningún olor. Sólo lo que toco y saboreo en esos momentos breves. Y sólo lo que me rodea cobra sentido cuando noto que lo pierde. Será que ya no poseo nada. Será que ahora ya entonces todo es mío. Así es: todo. Hasta el cansancio me cansé. Y hasta el cansancio se vació. Todo, cuando ya no lo deseo, cuando ya la intención y su objetivo disparejo me atravesó. Soy como la gran aproximación, veo el espacio vacío que nadie ve, y no sé porqué lo veo, porque el cuadro es claro en que el lugar que representa carece de presencias humanas. No hay nadie: sin nadie, es un campo a la tarde. Es un lugar, pero nadie lo ve. Y está en su ocaso. Entonces los árboles se visten de noche y pintan el cielo en negativo, pero también en vacío, con ramas que simulan brazos de algo que se opone a lo que traza, como la dualidad de lo que a la luz se descubre pero en otro lugar oculta, que sustenta al cielo como cristales amarillos pálidos, del color de la nostalgia que no tiene un recuerdo al cual acudir. Nada parece tener contacto con una gota de clorofila. Los charcos, agua en el piso que atestigua el paso de una tormenta y de un viejo, joven en su obrar, lejano al niño extasiado, ahora charco, ajeno a su fin. Los charcos repiten la luz, se acercan al cielo clausurante.
Y sólo puedo pensar que el vértigo es el síntoma del abismo. Que se manifiesta en la involuntad. Que se manifiesta en el silencio. En la cercana depuración ya vacía en su intención porque hecha certeza no conserva, simplemente está sola frente al abismo de lo inconmensurable comprendido.

Sunday, October 28, 2007

El accidente


"Lo que me propongo más bien es establecer una oposición entre el gusto del sacerdote ascético por la teoría, la simplicidad, la estructura, la abstracción y la esencia y el gusto del novelista por la narrativa, por el detalle, por la diversidad y el accidente."

"Deseamos relacionar nuestras obsesiones privadas, nuestras fantasías privadas de pureza, novedad y autonomía con algo mayor que nosotros mismos, algo con fuerza causal, algo oculto y subyacente que en secreto determina el curso de los asuntos humanos. "

Rorty, "Heidegger, Kundera y Dickens" en Ensayos sobre Heidegger y otros pensadores contemporáneos.

Aunque el punto final, como pausa, ha sido el punto final, a oscuridad de la ignorante estadía en su final y el indeterminado camino en adelante, las formas estampadas previas a la pausa se sienten como un gran foco de luz cálida. Agradezco con el corazón atravesado en mi garganta el sentir más propio algo de poesía o silencio, agradezco sentir algo de pasión por el accidente. Sin embargo, la confusión viene cuando algo de reflexión me impide desligar el detalle y la estructura, la simplicidad y el accidente. Creería ser capaz de comprender algo, pero la reflexión y el pasado atan un nudo más fuerte en mis zapatos y la abstracción se hace imposible en un campo abstracto. Además, pienso el accidente y la diversidad en el pasado, y veo que a veces, sólo a veces, la abstracción se hace propia de la poesía por oposición a lo tan prosaíco, que sin embargo pretende llegar al detalle y que es en últimas porque la narrativa cobarde ha buscado narraciones muy firmes, narrativas alejadas del accidente y sus posibilidades. Pero a veces no es cobarde. Tal vez el error consiste en separar prosa y poesía como algo medianamente relacionado con el accidente y el detalle, y tal vez consiste en que la prosa no siempre busca dar explicaciones, y que algunas veces la poesía carece demasiado de compromiso. Sin desvincularlas, de cualquier manera, queda algo de ignorancia frente a la estructura, ¿buscará certezas realmente? tal vez ya no, pero siempre. Y ahora admito que existe igual, cobardía frente a lo accidental, o mejor, aún más en lo literario, una pasión por las particularidades-en-común. Aún en las narraciones que se-paran al espíritu teórico de los arbustos abstractos.


Y aún así, es apasionante. Y hermoso.


el accidente número dos


{¿Y por qué estan ligados el accidente y el accidente número dos?
Por el accidente, no por accidente, sino por el accidente. Ya se verá si accidentalmente se ligan... bueno sí. Ahora que lo pienso sí. Accidentalmente están ligados en el tiempo por lo mismo, por el accidente. Porque el accidente es el mismo en todo tiempo y espacio, podría decirse que la poesía que reside en sus formas lejanas a la abstracción, se manifiestan mejor, de la manera más posiblemente conmovedora en el accidente número dos. ¿Será que sí opongo el accidente a la estructura por completo? aún sin ser fanática de la narración, y aunque esto es en definitiva prosa, este prosáico se compromete de otras maneras, más que dando paso a explicaciones a lo accidental. Es un compromiso con lo accidental, ahí está, un compromiso con la focalización, con los otros, con las miradas de otras perspectivas, con la diversidad. Podrá decirse que en definitiva, algo de poético se muestra mejor en algunas formas de dar paso, a paso, a paso en el silencio - o el ruido, para el caso no importa- que en el afán por nombrar (lo "'nombrable'").

(¡Gracias!) }

Tuesday, October 02, 2007


Coward Martha kills her dogs

Oh Rose,
Have you passed through this night?

Is this darkness in you too?
No.

"Yo sólo me acuerdo de
una camiseta anaranjada
y de un arete."

o mejor,
"sólo"
(...)


Y ella dice desde dentro: Pero sólo me acuerdo de eso cuando estoy aquí.
Porque cuando estoy allá, por lo general, tengo miedo.Porque tengo miedo de todo. Porque de todo tengo miedo, porque siempre lo cargo. "Sólo", sí, ahora recuerdo el miedo, recuerdo el recuerdo, y recuerdo el miedo del miedo, también. De donde estoy y de donde estaba, de donde estuve y donde estaré. Pero tiene algo masquisalvable, o como diría algún otro traductor, silábicamente mascable: era un miedo de reconfiguración, necesitaba valentía. Pero así era porque tenía un miedo cierto pero atravesable por necesidad. Así es, una experiencia. La experiencia era todo menos fácil, aunque desde aquí todo parezca teatro. Tabú, fuego y dolor, cerca del nuevo fin, la selva se abrió a mis pies y por fin tuve el valor de seguir. Ahora... ahora. Al ánimo de brillar, la luz se adelantó. Ni la necesidad la llevo, ni la fuerza valerosa que era el no estar aquí. Porque estaba también el miedo de no estar aquí, de no estar allá (un allá), de si sí, de si ya, de si no, de quizás, de las nostálgicas idioteces, de algunas más bellas, de otras las melancólicas, pobladas de aquíes, en donde, sabés, ahora que ya estás acá, tampoco existe ni un sólo sólo limpio. Menos mal. A veces creo que hay menos mal. Sí. Aún requiere de valentía. Será otro tipo de experiencia (me consuelo en la incertidumbre). ¿Y qué decís? Ah, sí, por eso lo recuerdo tanto, por cobarde yo, por valiente yo, y a su camisa y una bufanda. Y los cojines, por qué no.

lam: mutualslump.djshadow
rosies.amontobin

Thursday, September 20, 2007

Sueño, Aurelia*, hombres, pasos y manos
Algún amor con el mundo

No sé quien eres. Y tampoco sabes quién soy, pero me sonríes.
Es cierto. Es cierto que me pasan cosas extrañas. Es cierto que ciertas personas, muchas, se acercan de formas inesperadas a contarme historias cuando las mías sólo empeoran pero parece entonces que, a la vez, mientras que el mundo me molesta, me relata en otras páginas cuánto le gusto. A mi no me disgusta el mundo. No siempre, bueno, casi siempre me disgusta. A veces. Tal vez me disgusta en los mismos lugares en los que me veo atacada pero nos llevamos bien en esos lugares bonitos en donde las sonrisas y el contacto hacen al mundo. Aunque algunas veces sí tenemos problemas en lugares que hemos tenido en común antes, por desencuentros o conflictos o rechazos mutuos que chocan, en otras ocasiones el mundo simplemente se hace inhabitable y no precisamente desde (mi) adentro. Tal vez sea sólo un problema de susceptibilidades, de malos días, o de ritmos, como diría un hombrecillo bien particular, la mayoría de veces mejor descrito como un sujeto bastante más conflictuado de lo que se hace ver en su aparente complejidad. También podrán ser cosas de días, ¿por qué no? Pero más que extraño y ahí sí, más que complejo, es que esta situación de historias paralelas hable de repente tan contraria y elocuentemente de mis mundos. A mi alrededor la desgracia que me hace abandonarme al sueño sólo causa simpatía para los ojos ajenos a esa línea surreal haciéndome, repentinamente salir del estado de ensoñación para devolver una sonrisa inesperada. Además, es también extraño y pocas veces visto que el estado de ensoñación que me ha acercado/alejado a/de las situaciones incomprensibles del mundo, esta vez no me hagan comprenderlas en impulsos y narraciones melancólicas, para ser sólo lecturas literalmente sonrientes del mundo. Irrumpiendo en mi estado de ensoñación parecido a la locura aureliana, [sí, lo digo consciente y lográndolo banal sólo por usar palabras porque es más parecido a las locuras de lo que lograría explicar de mi experiencia, esperando algún día lograr acercarme mejor] cuento en esta ocasión con una serie de situaciones rescatables dentro de la última semana, que me demuestran, de alguna manera, que le gusto al mundo en algo que ignoro y los demás entienden. Más bien parece que mi sueño ha dejado de ser agresivo, parece incluso que ha dejado de serlo conmigo para hacerme encontrar con el dolor que me producen tantas cosas hacia un sólo un tipo de inconformismo, en donde, de la nada, me habla un extraño, ignorante de la incompatibilidad de los mundos y sus sucesos pero no ignorante de mí como algo "completo". ¿Cómo puede ser eso? Saben de qué me hablan cuando me miran, no saben nada pero saben y al tiempo todo lo que más cercano, más que cada vez está tan lejos. Oh sí... de esa forma tan amorfa. Hablan, contactan, tocan como si supieran de lo que hablamos todos acá adentro, todas estas personas que me hablan a MÍ y con lo que saben. Causo una simpatía simpática que es simpática porque simpatiza con su propia simpatía y se sabe entonces tan simpática, que simpáticamente. Será que lo extraño ya se hizo lo suficientemente extraño como para causar simpatía y gracia al mundo. Y ésto sí que es gracia.

O mejor aún, mirando el fondo empapado, haciendo alusión no a un más allá, sino a un más acá tan serpenteante como esas olas que cambian de posición a esos pequeños granos de arena, podrá ser que a medida que se ven más-caras, aparecen más nodos en este universo conscientes de que ya sé algo nuevo, como extensiones de mí, personificadas en instantes, hombres y mujeres... A veces pienso que sólo son coincidencias. A veces simplemente creo que me gusta seguir el juego de lo embriagante y cultivar algo de la locura ya existente, irrepresentable como Aurelia, sólo como un déjà vu que en algún lugar, permite un acercamiento más hermoso al arte.


A veces, sé mejor y confirmo que no son coincidencias, y que efectivamente, el arte es más hermoso, o es. Confirmo que no sólo me dejo llevar por el juego del fuego para entrar como el fuego mismo sino sólo para reconocer que esto mismo sin juego comprende los mismos tonos que los colores del ciego.
O del cielo.

lam: easymuffin. amontobin, manuellemittelwelle.whomadewho
*Aurelia o el sueño y la vida
de Gérard de Nerval

Sunday, August 26, 2007

impulsos muy básicos
[ la copia de la única salida en esa noche de hace casi un mes]

Suena la calle, sus voces, los ruidos de la lluvia ahora ausente, su rastro, las luces, los vidrios empañados resuenan desde el sótano que las escucha. Los carros la pisan, la llueven otra vez y los pocos caminantes se miran rápidamente en el cruce de sus instantes cuando huyen de todo a la vez, del frío acelerador del espacio y de la mirada del segundo, quizás mismo, transeúnte que se observa. Desde aquí, desde mi puesto, no escucho sino los ruidos corporales del movimiento de las grecas, del café, de la mujer que a unos pasos de mí lava las cacerolas y piensa en la distancia en algo más lejano que yo (y que yo en mí), que lo que la piensa, que lo que la imagina y que por estas locuras llega a preguntarse cuál de las dos estará más cerca a su presencia.

La servilleta ahora puede quedar vacía, sin música escuché lo inaudible, con ella existí y sin ella aprendí. En lo oscuro de la noche húmeda, todos los ruidos son más fuertes y parecen acercarse a la melodía mejor de lo que en la ausencia escribe la presencia de la cura, la melancolía que grita a la espera de quien la sumerje en el placer, la música que en la gota que acaricia la hoja más alta de la punta del árbol, hasta romperse y estallar en la calle vacía, habla en el misterio del instante, canta en el sonido de lo inaudible y se atrae por fin en la ausencia de todos a la presencia única y solitaria del papel, de la pluma, en algún lugar de lo inconcluso, aquí.


Y suena y resuena y su sonido no será escuchado nunca más, por nadie, ni por mí. Quizás exista sólo la presencia del grosor y el estampado de una servilleta de cafetería como promesa atestiguante del testimonio de un sonido, sonido multibramante, sonido necesitado, necesario, del sonido de su sonido, sonido multibramante.


lam: Split needles. The shins


Saturday, August 25, 2007


Sé reconocer la diferencia entre pensamientos aventurados y pensamientos juiciosos. Los juiciosos son eventualmente más precisos que los aventurados, que siempre hablan, aunque los juiciosos nunca se ausenten en el habla. Simplemente no hablan siempre que hay algo que decir, y la prueba reside en que, afortunadamente, las palabras se acaban de vez en cuando. Sin embargo, la tentadora situación de expresar un pensamiento preciso es siempre posible y se choca cuando encuentra el silencio como conclusión de todo su proceso interno, como resultado. Se choca cuando encuentra el silencio como habla y da la posibilidad al intelecto de hablar sobre el silencio: quiero evitar a toda costa, por el bien del silencio y del mío propio, el trepar por esas ramas. Es posible que escribir acá este pensamiento haga de los pensamientos aventurados menos precisos y de los juiciosos más aventurados,y no exactamente haciendo caso omiso de esa posibilidad, quisiera, por primera vez, aunque hablando, evitar la variante de que el intelecto se cubra en sus lógicas para pensar que se habla del silencio, para poder de repente hacer referencia al habla del pensamiento juicioso en su instante de ejecución que ha dado como resultado el silencio, y si es posible, a través de esa expresión, que tampoco es hablar sobre el habla o sobre el silencio, llegar al hallazgo del habla del silencio como afortunada secuencia de muchos ruidos (incluso en la posibilidad de aventurarme nuevamente al abismo, a hacer más ruido, a ese lugar sin fondos, y créanme, luego del puro silencio, sin diversión alguna). El hecho de conocer la diferencia es apropiarse de la intención última de lo que el hallazgo tibio, en la mañana, mojado y con algunas gotas de agua en la cabeza, anota como pensamiento que termina. Concluyo entonces, como resultado, como gran hallazgo del habla del silencio, al proceso mismo, en donde puedo declarar que no pretendo llegar más que al lugar en donde ya me encuentro.