Doble pliegue de plicare
Abscisus-a-um, Scíndo
Cuando llega no es ausencia, cuando cambia el espacio los capullos no se evitan pues poco hay por hacer. Será más sabio dejarlo así. O será más sabio entre los tontos el actuar como yo lo hice, como permitir el doble antes que la pobreza de carácter, invitar al dolor abiertamente. Y corromper la prevención frente a las vueltas de una ignorancia que sólo duele en la distancia, cuando ya no es. Pervertirla desde siempre. Evitar evitar al descubrir los malos nudos de unos hilos que han movido, manipulado un mundo ya plegado y sin saber. ¿Y qué más da? si siempre lo hacen...
Más valía la valentía de la ausencia. De la pérdida de un tema de cafetería. Pero el hablar del silencio es porque nos hemos permitido las cosas inconfesables. Y poco hay que hacer. Que el viento sea viento. Que el mar sea a su mar.
Y aún así. Soy tan torpe como el tonto que pervierte desde siempre y al que aún le pesa creer que las transparencias de lo indecible hayan sido el propio enredo de un real desafortunado destino para la palabra... Ya decía sobre eso de desaprender, de callar, me dice el viejo. ¡Si hasta las habilidades motoras se ponen en juego...! responde a un mar irreprimible.
Si un día dije ¡al uniforme de piel humana! a esta noche el antifaz de búho,para poder decir la verdad en voz alta, porque la ambivalencia reside en la paradoja del escondite de un valiente y la exaltación honesta del que se sabe hermético.
Entre tantas cosas, porque no es una sola, el dolor de estas palabras, necesitadas de algún intento de precisión por la terrible costumbre de disfrazarse siempre bajo las mismas formas, admito por el paso y el recorrido marcado en cada espacio, sin miedo a la literalidad, que llega en lentas, como en tinta oscura, inabarcables y abrumadoras espasmódicas torceduras de asco sordo, por el dolor, por lo encontrado. Pero no ensuciaré este lugar. Aún con asco, la tinta azul invade, en algo, en prácticas sublimes que ya son propias.
Lejos, lejano Peter, no te conozco y, después de reconocer que el artificioso lenguaje vuelve siempre, aún en la pérdida de sí, aún forzado a nadar en químicos inyectados a manos de otros cuerpos, frente a los que tú y tu conciencia saben, generará rechazo inmediato porque no le es natural a ellos; y que es total, por su soledad y respeto al mío, será mejor preferir visualizar la tinta cuando posible, dejarle decantar su gravedad y, al búho, permitirle confesar lo inconfesable, en latitudes tuyas, de repente tan despreciables, de repente tan inocultas.
"Suena a que el dilema verdadero yace en el peso del silencio. Una plástica envolvente." H.
lam: Take Me Into Your Skin, Trentemøller
Abscisus-a-um, Scíndo
- noun silence m;
in ~ en silence.
- transitive verb faire taire.
- + Lista de perífrasis verbales del español
Cuando llega no es ausencia, cuando cambia el espacio los capullos no se evitan pues poco hay por hacer. Será más sabio dejarlo así. O será más sabio entre los tontos el actuar como yo lo hice, como permitir el doble antes que la pobreza de carácter, invitar al dolor abiertamente. Y corromper la prevención frente a las vueltas de una ignorancia que sólo duele en la distancia, cuando ya no es. Pervertirla desde siempre. Evitar evitar al descubrir los malos nudos de unos hilos que han movido, manipulado un mundo ya plegado y sin saber. ¿Y qué más da? si siempre lo hacen...
Más valía la valentía de la ausencia. De la pérdida de un tema de cafetería. Pero el hablar del silencio es porque nos hemos permitido las cosas inconfesables. Y poco hay que hacer. Que el viento sea viento. Que el mar sea a su mar.
Y aún así. Soy tan torpe como el tonto que pervierte desde siempre y al que aún le pesa creer que las transparencias de lo indecible hayan sido el propio enredo de un real desafortunado destino para la palabra... Ya decía sobre eso de desaprender, de callar, me dice el viejo. ¡Si hasta las habilidades motoras se ponen en juego...! responde a un mar irreprimible.
Si un día dije ¡al uniforme de piel humana! a esta noche el antifaz de búho,para poder decir la verdad en voz alta, porque la ambivalencia reside en la paradoja del escondite de un valiente y la exaltación honesta del que se sabe hermético.
Entre tantas cosas, porque no es una sola, el dolor de estas palabras, necesitadas de algún intento de precisión por la terrible costumbre de disfrazarse siempre bajo las mismas formas, admito por el paso y el recorrido marcado en cada espacio, sin miedo a la literalidad, que llega en lentas, como en tinta oscura, inabarcables y abrumadoras espasmódicas torceduras de asco sordo, por el dolor, por lo encontrado. Pero no ensuciaré este lugar. Aún con asco, la tinta azul invade, en algo, en prácticas sublimes que ya son propias.
Lejos, lejano Peter, no te conozco y, después de reconocer que el artificioso lenguaje vuelve siempre, aún en la pérdida de sí, aún forzado a nadar en químicos inyectados a manos de otros cuerpos, frente a los que tú y tu conciencia saben, generará rechazo inmediato porque no le es natural a ellos; y que es total, por su soledad y respeto al mío, será mejor preferir visualizar la tinta cuando posible, dejarle decantar su gravedad y, al búho, permitirle confesar lo inconfesable, en latitudes tuyas, de repente tan despreciables, de repente tan inocultas.
"Suena a que el dilema verdadero yace en el peso del silencio. Una plástica envolvente." H.
lam: Take Me Into Your Skin, Trentemøller
2 comments:
La letra H tiene una simetría engañosa ;)
de todo.
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