Friday, November 23, 2007






“(...) la producción del pensamiento elevándose a sus más hondas cimas requiere de aproximaciones silenciosas, por lo menos sutiles, finalmente prudentes y casi invisibles.”

de Pablo García sobre Nicolás Gómez Dávila: lectura entre líneas









Thursday, November 22, 2007

"Moving, moving since creation.
For ever the winds blow, for ever the waters move,
not for one moment since creation have they been still."

Hoy
Suena a viaje. Suena a irse lejos. Suena mejor, a que no estoy acá. Sabe también. Y hace frío, pero acalora. Acalora el frío. Hace sudar como la fiebre y sólo tensa las fibras.
Sólo a veces algo es acogedor: una cobija bien puesta, una buena comida, que no dé asco, pero que no sólo sepa bien, que no sólo se vea bien, porque he descubierto que eso es bien banal. Interesados por el sabor y las formas, como las comidas que nadie come, son las ideas que nadie piensa, de esas que dan asco. Esas sí sirve comerlas, pero a veces llegan también a dar fiebres y fríos, y esa incólume tensión de fibras. Acá no sirve una comida que dé asco, ya de por sí existe la tensión de fibras (será por haber pensado demasiado). Necesitamos una comida que sea como un tomate cherry caliente, tibio, limpio, caliente, caliente pero que no queme, que sólo esté a la temperatura adecuada. Como un sueño que recuerde la infancia. Una buena comida que recuerde al niño, una que sea por fin ese algo que sólo a veces es acogedor, aún en su ausencia.
Pero suena a viaje.
Suena a irse lejos.
Suena mejor, a que no estoy acá.
Sabe también.
Se toca con los dedos que ya no hay vínculos vigentes. Silencio. Y luego esos contados momentos. Será que ya no soy, que entonces propiamente soy y todo es lo que alcanzó a ser. Y yo misma lo he visto sin verlo: no me reconozco entonces en ningún rostro, ningún sabor, ningún olor. Sólo lo que toco y saboreo en esos momentos breves. Y sólo lo que me rodea cobra sentido cuando noto que lo pierde. Será que ya no poseo nada. Será que ahora ya entonces todo es mío. Así es: todo. Hasta el cansancio me cansé. Y hasta el cansancio se vació. Todo, cuando ya no lo deseo, cuando ya la intención y su objetivo disparejo me atravesó. Soy como la gran aproximación, veo el espacio vacío que nadie ve, y no sé porqué lo veo, porque el cuadro es claro en que el lugar que representa carece de presencias humanas. No hay nadie: sin nadie, es un campo a la tarde. Es un lugar, pero nadie lo ve. Y está en su ocaso. Entonces los árboles se visten de noche y pintan el cielo en negativo, pero también en vacío, con ramas que simulan brazos de algo que se opone a lo que traza, como la dualidad de lo que a la luz se descubre pero en otro lugar oculta, que sustenta al cielo como cristales amarillos pálidos, del color de la nostalgia que no tiene un recuerdo al cual acudir. Nada parece tener contacto con una gota de clorofila. Los charcos, agua en el piso que atestigua el paso de una tormenta y de un viejo, joven en su obrar, lejano al niño extasiado, ahora charco, ajeno a su fin. Los charcos repiten la luz, se acercan al cielo clausurante.
Y sólo puedo pensar que el vértigo es el síntoma del abismo. Que se manifiesta en la involuntad. Que se manifiesta en el silencio. En la cercana depuración ya vacía en su intención porque hecha certeza no conserva, simplemente está sola frente al abismo de lo inconmensurable comprendido.

Thursday, November 15, 2007


Morning Sun Edward Hopper Self portrait

comprensión que da luces y opaca
a) Porque nunca nada funciona del todo, porque siempre tengo miedo de antes o después o de si quizás, porque ya viste cómo es esta señora de los cojines y que recuerda una camisa naranja. De cualquier forma, ya no le tiene tanto miedo, y eso, ahora, es por lo que teme.
b) Entonces veo las tramas en el dibujo y han aparecido con la facilidad desesperada que han buscado durante tanto tiempo: cada línea abriéndose al infinito, dando por alguna razón silente sentido a lo que saca. En fricción con el papel dá alguna versión de la realidad que esta vez logra mayor verosimilitud y se eleva por encima de las formas, o las captura, o las tiene. Plumas frondosas, de mayor y menor espesor, en movimiento. El puño ignora pero comprende. Y a veces al contrario.
c) Ese verde agua, algunas veces mejor como un gris azulado, otras como un azul grisoso y otras mejor como un verde agua otra vez, nacido de la combinación del azul y el café, aparece por fin como posibilidad al tacto, a la mezcla, a la densidad. En un plato de cerámica se mezcla tinta china.
d) Como curiosidad y lección de la crónica más rica, las formas de la sorpresa deben utilizarse a favor y no en contra. Dejar de justificarse nuevamente en las formas y dar al puño la libertad que merece, como premio y como castigo. Tanto para la trama como para las palabras. Pero lo confuso reside en que, lamentablemente, el puño no puede encontrar siempre la comprensión en el experimento. De alguna forma y en alguna medida necesita de una guía en la experiencia porque por lo general es caprichoso y tan sólo se repite a sí mismo. Una y otra y otra vez.
e) El puño que ignora pero comprende podrá ahora verse en la presencia de una grandísima mayúscula que lo sobrecoge cuando encuentra en la imagen todo lo que busca en sus ritmos. Ahora comprende mejor porque ignora diferente. Lo que sabe no importa tanto como lo que ahora ignora y ha dejado de ignorar. En la presencia lo exceden como modelos a los que quiere apuntar porque lo sobrecogen. Las letras (y ahora el amor a ellas más cierto) traen sonrisas y comprensiones inesperadas. Las letras permiten encontrar en esas imágenes, incluyendo esa mirada que se posa sobre este bloque disparejo, un goce estético nunca antes imaginado. Simplemente lleno por el ejercicio y por la antigua ignorancia que aún no se llena de términos para no serlo de nuevo. Observar es ahora, luego del experimento, la guía, el ejercicio y la agresión, para aprender más lleno y ver más que abundante.
f) Some things will stand some things will fall.
Y a veces simplemente el peso parece pesado y la caída se hace ruidosa. El día termina y sólamente en uno como este en donde el amor a las letras parece cierto, posible, fiel, ajeno a cualquier traición, igual que a las cadencias del movimiento de la mano, en donde cada detalle puede ser repasado, perfeccionado, mucho se despierta. Bailado, entonado, encontrado y necesitado, luego visto y expulsado, el término y el trazo perfectos desde luego hacen nacer nuevos mundos y todos los demás reaccionan y despiertan también renovados. Y aparece el peso de lo que existe y de lo que ya no. Y aparece también entonces la cola de un león que nace de un árbol y unas paredes azules, frías de la mañana (que además resultaron ser de ese verde azulado) .
g) Y ahí entonces se siente cómo, poco a poco pero tan rápido como el instante del tajón de una guillotina, se tensan pequeñas bolsitas de agua entre el pecho y el estómago, que se aprietan por un líquido vacío e insensato que aprovecha los suspiros para presionarlas y hacerlas explotar hasta ser expulsado por cada ojo que se tenga.

Y seguro mañana, esto sólo será una solución del pasado. Como dice O. Paz, me será tan ajeno como el poema que es hoy tan especular y es mañana tan sólo una hoja en blanco.

lam: Your spain. The white birch

Sunday, November 11, 2007

la huerta merece un poema

Visitante dice:
cariño donde estabas? ya me estaba preocupando
afuera dice:
pense que no me iba a demorar
Visitante dice:
no me digas... fuiste a la cocina

afuera dice:
tengo hambre
Visitante dice: bueno comadre, ya puedes ir a tu silo, a tu huerta...
ahorita es temporada de qué? col? nabos? tulipanes?

Visitante dice:
Mientras me comia un sanduche, xq es q mi cocina SI queda cerca.
Te tengo una sugerencia, y es que un amigo, tenia una empleada que se les achacaba el mercado, tonces tenian que tener caletas pa la comida y una de esas caletas la tenian al lado del pc... era la caleta del mecato, del chocoramo, brownies.... que tal si guardas tus nabos tambien en una caleta al lado de tu pc y con eso no te toca ir hasta la huerta?

Q/A
Polly: cómo describirías mis paseos nocturnos a la huerta o la distancia que me toca recorrer para llegar a ella?
Visitante: interminables
V:se deben medir no en metros ni kilometros, en leguas.


S o b r e l a s p a l a b r a s
n i c o dice:
lina contigo he aprendido algo
afuera dice:
que?
n i c o dice:
que las palabras suenan cada vez más fuerte
( y luego más y más y cada vez más fuerte)


Sunday, November 04, 2007


Aquarela

Acuarela que ya no recuerdo por qué sucedía, ni cómo. Acuarela que tampoco hay tristezas y ya no pesa la melancolía. Acuarela, no importa el viento que pase por mis brazos, tan sólo me despeina momentáneamente. Y además mi corazón, aquarela, ya no explota en cualquier ventarrón que quiera llenarme de nostalgia.
¡Qué bueno!

Y recuerdo que parecía poético explotar al viento; algunas veces, cuando caen las hojas de los árboles a los brazos de un ventarrón muy fuerte, pienso en esas gotas. Gotitas como de anilina, siempre de colores diferentes: algunas veces moldeadas por tonos cálidos, otras, tan sólo frías como cuando el todo del cielo es húmedo. Las gotitas eran suspendidas en el aire por las miradas tensas y curiosas... Naranja, naranjas más oscuros; rojos, rojos más oscuros, por favor. Imagino que todo esto se daba por algo que más que ellas fuera hermoso. Ya ni sé. Eventualmente, me digo mí misma (porque tú ya lo sabes), en algún lugar de lo inconcluso, las miradas dejaron de verse sorprendidas por las proezas del corazón y se volvió algo transitorio y prescindible. Y parece nostálgico, pero la verdad es que no podría serlo.
Sin embargo, mi mayor temor era... hoy.

Hoy, cuando el viento, Acuarela, enreda mi pelo por un momento, o sólo por un instante estremece mi cuerpo en la soledad y las gotas las hace de lluvia. Ese hoy en donde, realmente, no sé qué era lo que temía, no puedo dar fe de nada, ni de nadie, no sé lo que me decía que iba a perder: no lo conozco, porque simplemente, ya no lo recuerdo.

Sunday, October 28, 2007

Te lo dedico porque las coincidencias parecen mentira y es muy muy gracioso. En caricatura nos vemos mejor. Ademáaaaas, siguiendo con el tema del día: hablando de accidente, poesía y prosa, alejados completamente del "hallazgo" de algo universal ¿qué tan comunes pueden ser todas nuestras particularidades? (l)
Es el accidente:los otros, las perspectivas.
La focalización; la literatura como pensamiento vital.
accidente número tres>>

El accidente


"Lo que me propongo más bien es establecer una oposición entre el gusto del sacerdote ascético por la teoría, la simplicidad, la estructura, la abstracción y la esencia y el gusto del novelista por la narrativa, por el detalle, por la diversidad y el accidente."

"Deseamos relacionar nuestras obsesiones privadas, nuestras fantasías privadas de pureza, novedad y autonomía con algo mayor que nosotros mismos, algo con fuerza causal, algo oculto y subyacente que en secreto determina el curso de los asuntos humanos. "

Rorty, "Heidegger, Kundera y Dickens" en Ensayos sobre Heidegger y otros pensadores contemporáneos.

Aunque el punto final, como pausa, ha sido el punto final, a oscuridad de la ignorante estadía en su final y el indeterminado camino en adelante, las formas estampadas previas a la pausa se sienten como un gran foco de luz cálida. Agradezco con el corazón atravesado en mi garganta el sentir más propio algo de poesía o silencio, agradezco sentir algo de pasión por el accidente. Sin embargo, la confusión viene cuando algo de reflexión me impide desligar el detalle y la estructura, la simplicidad y el accidente. Creería ser capaz de comprender algo, pero la reflexión y el pasado atan un nudo más fuerte en mis zapatos y la abstracción se hace imposible en un campo abstracto. Además, pienso el accidente y la diversidad en el pasado, y veo que a veces, sólo a veces, la abstracción se hace propia de la poesía por oposición a lo tan prosaíco, que sin embargo pretende llegar al detalle y que es en últimas porque la narrativa cobarde ha buscado narraciones muy firmes, narrativas alejadas del accidente y sus posibilidades. Pero a veces no es cobarde. Tal vez el error consiste en separar prosa y poesía como algo medianamente relacionado con el accidente y el detalle, y tal vez consiste en que la prosa no siempre busca dar explicaciones, y que algunas veces la poesía carece demasiado de compromiso. Sin desvincularlas, de cualquier manera, queda algo de ignorancia frente a la estructura, ¿buscará certezas realmente? tal vez ya no, pero siempre. Y ahora admito que existe igual, cobardía frente a lo accidental, o mejor, aún más en lo literario, una pasión por las particularidades-en-común. Aún en las narraciones que se-paran al espíritu teórico de los arbustos abstractos.


Y aún así, es apasionante. Y hermoso.


el accidente número dos


{¿Y por qué estan ligados el accidente y el accidente número dos?
Por el accidente, no por accidente, sino por el accidente. Ya se verá si accidentalmente se ligan... bueno sí. Ahora que lo pienso sí. Accidentalmente están ligados en el tiempo por lo mismo, por el accidente. Porque el accidente es el mismo en todo tiempo y espacio, podría decirse que la poesía que reside en sus formas lejanas a la abstracción, se manifiestan mejor, de la manera más posiblemente conmovedora en el accidente número dos. ¿Será que sí opongo el accidente a la estructura por completo? aún sin ser fanática de la narración, y aunque esto es en definitiva prosa, este prosáico se compromete de otras maneras, más que dando paso a explicaciones a lo accidental. Es un compromiso con lo accidental, ahí está, un compromiso con la focalización, con los otros, con las miradas de otras perspectivas, con la diversidad. Podrá decirse que en definitiva, algo de poético se muestra mejor en algunas formas de dar paso, a paso, a paso en el silencio - o el ruido, para el caso no importa- que en el afán por nombrar (lo "'nombrable'").

(¡Gracias!) }

Friday, October 26, 2007

Thursday, October 25, 2007






Noise me
"amusements long gone"

(.)peer(.)
red and white
coat
fleshing on and off like blood

and the noise of it all.
Peel the less away
flesh

the words are rather...washed away.
Dress my spine


El sonido de lo inaudible, la presencia de (en) todo lo ausente. El sonido de lo inaudible, la presencia en eso que ausente. El sonido de lo inaudible, el sonido de lo que interno suena. El sonido de lo que suena cuando el paso da cada paso a su paso y a su paso da el sonido de lo que suena pero ya no es lo mismo. Ya no es lo mismo. Ya no es lo mismo. Ya no es lo mismo. Ya no es lo mismo.

La repetición, odio decirla, odio nombrarla. Pero quiero comérmela o expulsarla. Mejor comerla, masticarla, repetirla hasta repetirla hasta repetirla para que no sea ya la palabra más y, luego pero pero pero pero pero pero pero pero pero pero pero peeeeeeeero que pueda caer. Escucharse. Pero, caer también es, el paso, el paso y la coherencia. Debe caer pero no caer en la coherencia nominal. Aghhhhh. Qué asco. Y qué asco porque suena como no debe sonar.


La repetición, de los sonidos, de lo inaudible, de lo audible, se vuelve audible, como el or, del or, or, or, or. Or del cuervor. Que en español no funciona. Y entre silencios existe algo que no se escucha pero se escucha tan fuerte en el latido. Pero eso no es el sonido de lo inaudible, el sonido de lo inaudible es algo más serio, más nombrable. Menos, también. Nominar. Nominar, nominar. Nominar reflexiona pero no escuchando sino sobre lo que se escucha. No se quiere. Quiere quiere quiero caer caer caer caer tomar tomar y coser sin coser. Todo pierde sentido, o lo gana, necesita repetirse para cobrarlo, pero pero pero pero pero pero, pasa y sólo pasa porque me hacen falta palabras o porque se acaban o porque realmente lo que digo no lo quiero decir. Y ahora menos. La relfexión. Qué asco. Porque de otra forma es que suena, porque me suena como no se escucha cuando se entrega sin entrega cuando se piensa cuando se escucha el sonido en reflexión de los movimientos del paso, a paso, a paso, un paso, otro paso -un paso a la vez- y cuando suena suena lo que no se oye y lo que se escucha se camufla en lo que parece decir de manera tan superficial, y no porque la superficie sea diferente a la verdad, porque no la hay, sino que queda en una básica comodidad: hay más superficies. Hay una más. Entonces el sonido del paso. El sonido del paso escuchado en silencio trae un paso a la vez, uno más otro, más otro, pero cada uno. Y en cuanto uno, cada uno, dice, un paso a la vez. Bello. Sin embargo, es fácil decir, un paso a la vez cuando nos satisface demasiado. No, este no es el caso. Pero pero pero, nos satisface la repetición como simple narración de lo que se supone traerá mejores formas, o no, no mejores, otras, mejores lo digo porque me gusta como suena, como instintivo suena. Y entonces, nos quedamos en la repetición, en la mera, porque hay mera y no mera. La nomera, es la nomeranomeranomera. La mera, es la comodidad satisfactoria (o no) sobre los sonidos que se han logrado captar de lo supuesto inaudible; y ya es supuesto inaudible porque lo audible que queda-(ba>supuesto) de su audible, supone ser lo que ahora ya es escuchado por nombrarse y entonces "era" inaudible pero no es todo. Aunque nunca se escucha completamente. No interesa. Sé que el ritmo se escucha más más más que punto (.). Así que lo inaudible ya será muerto, y no porque haya mutado, sino porque ha sido asesinado en la comodidad, forzado para los oídos que no soportan el silencio y el paso paso paso paso que trae cada toc, toc, o cada toc, toc que trae cada paso, paso.


¿Qué? Ya. Eso, no me digas más. Sólo es eso y te veo con un saco verde oscuro, de lana, con una V bien adelante. Temprano. Tan metódico. En la mañana, en la cocina, tomando café y en silencio. Calentando agua para otro más. Lloviendo. Llueve, y demasiado white, no tengo ninguna luz que me muestre nada. Todo muestra demasiado. Mucho blanco. Pero no se opta sino por mirar las imágenes. Y entonces decimos que hay demasiada luz. Y sólo, sólo enceguecidos. Ya no sé nada, repito y repito. Cobra sentido lo que se escucha y se ha vuelto cómodo en su tan fuerte incomodidad silenciosa, más (in)audible, que lo inaudible audible primero. No más palabras tan largas, no más frases tan largas.

Cr cr=
cr cr=
ow=
or, or, or=
cae=
cae=
pasa=

Shh.

la-musi.c.que:Anatomies.Meanwhile, back in communist Russia.

Saturday, October 13, 2007

Until we felt red

Para mi mejor amiga.

¡Qué frenética se abalanza esta ola!, ¡como si viniera en pos de algo! ¡Con qué estrépito irrumpe entre las grietas de este acantilado laberíntico! Como si algo valioso, de incalculable valor, se escondiese ahí. Y ahora retrocede, un poco más lenta, pero aún espumeante de fuerza; ¿está contrariada? ¿Ha encontrado lo que buscaba? ¿Finge estar contrariada? Pero ya se acerca otra ola, aún más omniosa y frenética que la anterior, y también su alma parece henchida de secretos y ansiosa de tesoros. Así la vida de las olas, ¡así la vida de quienes tenemos voluntad!...
F. Nietzsche, La gaya ciencia


A veces creo que me siento en frente de lo que me produce vértigo creyendo que no tengo voluntad. A veces creo que me siento en frente de lo que me produce vértigo sólo por sentir el desmayo, el mareo, la descompostura. A veces creo que me siento en frente de lo que me produce vértigo para sentir el desmayo, el mareo, la descompostura y así, poder tener algo más fuerte para cerrar los ojos. A veces creo que me siento en frente de lo que me produce vértigo para cerrar los ojos y sentir la velocidad, el arrebato, porque el vértigo mismo es un placer doloroso. A veces creo que me siento en frente de lo que me produce vértigo porque con las mismas consecuencias, en el mismo extraño placer, puede aparecer el ímpetu que genera la voluntad, porque sentir el vértigo con placer apacigua los temores y puede dar la fuerza. A veces creo que me siento en frente de lo que me produce vértigo para sentirlo, dejarme abrumar por su vapor hasta aturdirme, y así, asomarme, tener una voluntad momentánea y luego poder creer, con algunos fundamentos, que esa no cuenta, que no la tengo por haber sido una voluntad tan corta, tan imaginaria y esporádica. Se vuelca sobre sí misma porque su movimiento vertiginoso de cambio sólo trae vértigo y no cambia. Sin embargo creo que en esas circunstancias aún existe algo que no cuenta con las condiciones de ser modificado y por eso el vértigo es un placer. A veces es así, y a veces simplemente se llama cobardía. -Todo esto, aunque no sea una cadena de causas y efectos pre-existente a esta narración, la gana poco a poco desde el castigo y el peso que queda de la cobardía, o el "fracaso" propios del estatismo posterior al "desengaño" o a la ausencia de voluntad-.

Sin embargo, repito y continúo. (O continúo y repito): A veces, más bien creo que me siento en frente de lo que me produce vértigo para cerrar los ojos y sentir la velocidad, el arrebato y tener el ímpetu, por un momento sentir placer, y finalmente, sentir las náuseas que con tanta violencia puedan modificar las condiciones de lo que aún aprieta para dar un paso, por fin. O si se quiere, sentir las náuseas, violentarse, modificar y sentir placer en la caída. De cualquier manera, creo, no siempre se tiene voluntad a menos que se la nombre y los juegos del lenguaje no nos encaminen en un destino circular y repetitivo. Hoy siento que no tengo la voluntad que tanto esperaba, pero el vértigo ha cesado y se ha convertido en suelo, sin tener ninguno, de ninguna clase. Y entonces, comprendo que el vértigo no llega en forma de lo que se teme; que tengo toda la voluntad que tengo, y consecuentemente, no puedo apretarme a la náusea y la bruma y tampoco al placer o al ímpetu, porque el vértigo ha llegado y con él, la ausencia de su presencia atemorizante, su inexistente suelo que obliga su tránsito. Ya no se le puede mirar desde la orilla porque su llegada trae, de alguna manera, algo de una voluntad inesperada, la única que se necesita para tomar el tronco por sus raíces, la tacita, y navegar. Admito, sin embargo, que aún no lo hago del todo. Todavía tengo miedo, pero su tenue y dura (no logro confundirlas) aparición y la de mi única voluntad, me permite saber que lo que iba a llegar ya está aquí, para intentar llegar a-ser-a-llegar, y finalmente, por alguna vez, de tantas, y hoy, dibujar el vacío a los vacíos, cuando para zambullirme en las profundidades y las superficies, las olas exigen movimiento.


lam: until we felt red. kaki king